Pedro Sánchez, ¿'criptomusulmán'? La prensa marroquí resucita el mito del neomorisco
Que un medio marroquí de referencia, Le360, haya publicado un perfil de Pedro Sánchez describiéndolo como un 'neomorisco' que desde niño soñaba con ser moro, no es una simple anécdota de prensa extranjera. Según el artículo, el presidente del Gobierno español albergaría una fascinación secreta por Marruecos que se remonta a su infancia, cuando decía querer ser "moro". Le360, considerado el primer medio digital francófono de Marruecos, traza una semblanza que conecta a Sánchez con el ideal morisco de Blas Infante, padre del andalucismo. La acusación, cargada de simbolismo histórico, resucita el debate sobre la identidad de Sánchez y sus concesiones a Rabat.
El perfil de Le360: un neomorisco en La Moncloa
El artículo de Le360 no se limita a insinuar: asegura que la afinidad de Sánchez por Marruecos es visceral y que su política exterior, con el giro en el Sáhara Occidental incluido, es coherente con esa supuesta herencia morisca. La publicación marroquí, de marcado tono cercano al poder alauí, presenta al mandatario como un continuador del legado de Blas Infante, quien defendía la reconciliación con el pasado islámico de Andalucía. En el análisis de los comentaristas, esta caracterización no es inocente: busca legitimar la influencia marroquí en la Península, o al menos retratar a Sánchez como un aliado natural.
De Blas Infante a la geopolítica: el morisco como arma política
Blas Infante, considerado padre de la patria andaluza, fue acusado en su época de criptomusulmán por sus simpatías hacia el mundo islámico. Ahora, la misma etiqueta se aplica a Sánchez, pero en un contexto donde los intereses económicos pesan más que las ideas. Varios analistas señalan que dirigentes del PSOE como Luis Planas y José Bono tienen propiedades declaradas en Marruecos: Planas una vivienda desde 2008, Bono cinco inmuebles en Tánger adquiridos entre 2023 y 2024 por unos 260.000 euros. Estas no son pruebas de una conspiración, pero sí indicios de que las élites socialistas tienen vínculos materiales con el país vecino. La pregunta que flota es si la "fascinación" de Sánchez es ideológica o económica.
¿Instrumento o creyente? Las dos caras de la acusación
En el debate subyacen dos corrientes de opinión. Una sostiene que Sánchez es efectivamente un neomorisco, un criptomusulmán que actúa por convicción o herencia cultural, y que su política exterior es coherente con esa identidad. Otra, más conspirativa, ve a Sánchez como un simple instrumento de poderes extranjeros —Marruecos, los lobbies judíos, el globalismo—, sin importar su fe real. En ambos casos, el diagnóstico es sombrío para la soberanía española: el presidente estaría hipotecando los intereses nacionales, ya sea por afinidad o por sumisión. La tercera vía, la de quienes creen que todo es una exageración de la propaganda marroquí o de la oposición, apenas se oye.
Lo que queda claro es que la fascinación de Sánchez por Marruecos no es un secreto, y que sus concesiones en el Sáhara han abierto una puerta a la que ahora se asoman desde Rabat con un mensaje: 'ya eres de los nuestros'. La pregunta es si el presidente español se siente halagado o, como diría su propio partido, es solo una vil calumnia.
Debates relacionados en el foro