El Bizum de 20 euros que salió carísimo: la justicia condena a un receptor por no devolverlo
Eran las 19:42 del 19 de agosto de 2023 cuando Dña. Florinda, titular de una cuenta en BBVA, transfirió por error 20 euros vía Bizum a un número desconocido. Lo que parecía una anécdota sin importancia se convirtió en un caso judicial que ha dado la vuelta a la prensa económica: la persona que recibió el dinero, lejos de devolverlo, lo retuvo. Y la respuesta de los tribunales no se hizo esperar.
El Juzgado de Instrucción nº 1 de Benavente dictó sentencia el 10 de febrero de 2025 (SAP ZA 145/2025) condenando al receptor por un delito de apropiación indebida. ¿El desenlace? No solo tuvo que devolver los 20 euros, sino que asumió costas procesales, honorarios de abogados y una multa que multiplicó con creces la cantidad inicial. La pregunta es obvia: ¿merece la pena arriesgarse por 20 euros?
El fraude que no fue: el riesgo de no devolver un Bizum erróneo
El debate en torno al caso es feroz. Por un lado, están quienes consideran que quedarse con lo ajeno, por mínimo que sea, es inaceptable. «Hay que ser escoria para no querer devolverlo», resume una corriente de opinión. Pero también hay quien señala que, en un contexto de estafas masivas, desconfiar es lógico. «Con tanta estafa, desconfiaría absolutamente de todo. Que llore al banco o al juez», argumentan otros.
El problema de fondo es que el sistema de Bizum, pese a su comodidad, deja resquicios para el error. Y cuando el error ocurre, el receptor se encuentra en una encrucijada: devolver directamente, con el riesgo de ser víctima de un timo (hay estafas que suplantan solicitudes de devolución), o contactar con el banco para que lo gestione. En este caso, el acusado optó por no hacer nada, y la justicia interpretó su silencio como apropiación.
El cálculo económico es demoledor. El coste del proceso judicial –abogados, procuradores, tasas– puede dispararse a varios cientos de euros, incluso miles si hay recurso. «Que esa charo recuperara los 20€ ha costado miles al contribuyente», ironiza un análisis. Pero el condenado no solo pagó los 20 euros: asumió las costas y una multa que, según testimonios del sector, puede rondar los 180 euros en casos de conformidad, o mucho más si se litiga.
La paradoja de la justicia: delitos menores, costes desproporcionados
El caso reabre un debate recurrente: la desproporción entre el daño causado y el coste de repararlo. Mientras un carterista que robe 400 euros puede no llegar a juicio si no hay denuncia, aquí una cantidad irrisoria movilizó a todo el aparato judicial. «¿Por qué yo, que tengo una vida tranquila, tengo que hacer gestiones por tu inutilidad?», se queja un sector que ve al error ajeno como una carga.
La sentencia, sin embargo, no deja lugar a dudas: el ordenamiento jurídico no distingue entre 20 y 20.000 euros cuando se trata de apropiación indebida. El artículo 254 del Código Penal castiga a quienes «se apropiaren del dinero o cosa mueble ajena» sin ánimo de devolverlo. Y la jurisprudencia es clara: el error del emisor no exime al receptor de su obligación de restituir.
¿Qué hacer si te llega un Bizum por error?
Los expertos consultados son unánimes: nunca devolver directamente el dinero a través de la aplicación si el remitente te lo pide. El procedimiento correcto es contactar con tu entidad bancaria y reportar la transferencia indebida. El banco iniciará el proceso de anulación sin que tú tengas que mover un dedo. De lo contrario, puedes caer en una estafa o, como en este caso, en un proceso judicial por no haber actuado con diligencia.
El dato que descoloca: según un foro de discusión económica, en España se producen decenas de miles de Bizum erróneos al año. La mayoría se resuelven con una llamada al banco. Pero unos pocos, como este, acaban en los tribunales. Y el coste para la sociedad –y para el bolsillo del receptor– es infinitamente mayor que los 20 euros en disputa. La moraleja es simple: si te llega un Bizum que no esperas, no te lo quedes. Llama al banco. O prepara la cartera para algo más que un café.