Los agricultores dicen lo contrario que los grupos ecologistas: que la caña es invasiva, que antes podían hacer lo que querían, recogerlas para distintos usos, quemarlas, etc., y los cauces estaban más limpios.
De hecho, los grupos ecologistas se contradicen entre sí, ya que hay distintos proyectos con financiación para eliminar y erradicar la caña de los cauces.