Rusia autoriza revisar teléfonos en frontera: lo mismo que hacen EE.UU. y Australia desde hace años
La noticia ha corrido como la pólvora: los guardias fronterizos rusos tienen ahora autorización para examinar el contenido de teléfonos inteligentes y portátiles de quienes entran al país. Titulares alarmistas hablan de "caza de brujas" y "control totalitario". Pero quien haya volado a Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda en la última década sabe que allí también pueden hacerlo, y de hecho lo hacen. La diferencia es que Rusia ha puesto negro sobre blanco lo que ya era práctica habitual.
¿Qué dice exactamente la nueva normativa?
Según la información disponible, la autorización no es para cachear a todo el mundo, sino para solicitar acceso a los dispositivos cuando existan sospechas de violación del régimen fronterizo, contrabando o prevención del extremismo. La prensa occidental ha vendido la noticia como un registro masivo, pero fuentes sobre el terreno indican que la medida se aplica de forma selectiva, principalmente a ciudadanos de países de Asia Central como Tayikistán, Uzbekistán o Kirguistán, y a quienes vengan de Ucrania. Viajeros españoles que han entrado con varios dispositivos cuentan que ni les pidieron encenderlos. El sensacionalismo mediático, como siempre, busca la reacción emocional antes que la información precisa.
Comparativa con Occidente: el doble rasero
Estados Unidos permite desde hace más de 15 años el registro de dispositivos electrónicos en la frontera sin orden judicial. La ley estadounidense considera que la entrada al país es un privilegio, no un derecho, y los agentes de aduanas pueden examinar cualquier dispositivo. Australia, Canadá y Nueva Zelanda tienen normativas similares. Allí también se han dado casos de ciudadanos retenidos durante horas mientras sus teléfonos y portátiles eran revisados, a veces por confusiones de identidad. La diferencia es que cuando lo hace Rusia, los mismos que callan ante las prácticas de sus gobiernos se escandalizan. La hipocresía es proporcional a la distancia ideológica.
Consejos para el viajero precavido
La experiencia de quienes viajan con frecuencia a países con controles estrictos es clara: llevar un "móvil de viaje" barato, sin datos sensibles, y un portátil limpio o una tablet con lo justo. Esto se aplica tanto para Rusia como para Estados Unidos o China. Borrar aplicaciones de mensajería comprometedoras, evitar fotos o documentos que puedan malinterpretarse y, sobre todo, no llevar información que no quieras que vea un extraño uniformado. El derecho a la privacidad termina donde empieza la soberanía de un país sobre sus fronteras.
La pregunta que queda en el aire es si esta medida servirá realmente para detener el flujo de "rusófobos y radicales" que el gobierno ruso denuncia, o si es una herramienta más de control interno disfrazada de seguridad fronteriza. Por lo pronto, quien viaje a Rusia que sepa que su dispositivo puede ser revisado, igual que si viajara a Nueva York o Sídney. La diferencia es el ruido mediático.
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