Chema Garrido admite el correo filtrado: «Es lo normal»
Una filtración ha puesto en el centro del debate la relación entre el periodismo y el poder político en España. El director de El Plural, Chema Garrido, habría reconocido la autenticidad de un correo en el que presuntamente coordina con la secretaria de José Luis Rodríguez Zapatero los términos de una entrevista. Según las conversaciones filtradas, Garrido no niega el contenido: lo califica de «lo normal».
¿Coordinación rutinaria o prueba de parcialidad?
La respuesta de Garrido abre dos lecturas enfrentadas. Quienes restan importancia al asunto sostienen que la preparación de preguntas o el filtrado de temas es práctica habitual en el periodismo político, sobre todo con figuras de alto perfil. «Tampoco hace falta rasgarse las vestiduras», argumentan. En cambio, un sector mayoritario del análisis lo interpreta como la punta del iceberg de un periodismo subvencionado que antepone la afinidad política a la independencia. «Prensa libre e independiente», ironizan algunos, mientras recuerdan la dependencia de ciertos medios de las administraciones públicas.
El debate sobre el modelo de financiación
El trasfondo del escándalo apunta a la sostenibilidad de medios que viven de subvenciones y publicidad institucional. La filtración no hace sino confirmar lo que muchos sospechaban: que existe una línea difusa entre información y propaganda cuando el PSOE está en el poder. «Sin el PSOE cierran mañana», se lee en los análisis. La discusión reabre viejas preguntas sobre si es posible un periodismo crítico cuando la nómina depende del gobierno.
Un sector que normaliza la práctica
Pese a la indignación generalizada, no faltan voces que minimizan el alcance. La coordinación entre periodistas y fuentes es, según esa corriente, inevitable en el día a día informativo. «La típica conversación entre jefe y empleado», resumen. La cuestión es si esa normalización encubre un problema más profundo de captura del relato mediático.
El caso, por ahora, deja más preguntas que respuestas. ¿Hasta qué punto la connivencia con el poder es estructural y no episódica? La filtración apenas ha arañado la superficie de un sistema informativo cuyo verdadero equilibrio sigue siendo una incógnita.