Biruelas, grado 33: la masonería pierde el filtro
La noticia de que Biruelas ha sido reconocido como grado 33 en la masonería ha reabierto el debate sobre los criterios de selección de esta organización. Tradicionalmente, el grado 33 se reservaba a una élite iniciática, pero la entrada de perfiles cada vez más heterogéneos sugiere que el secreto ya no es tal.
El mito del grado 33
Durante décadas, alcanzar el grado 33 era considerado la cúspide del conocimiento masónico. Sin embargo, según algunas corrientes críticas, el verdadero secreto es hacer creer a todos los masones que lo son. La ironía se acentúa con la historia de Franco: supuestamente quiso ingresar y fue rechazado, mientras que hoy se admiten figuras mucho menos discretas.
¿Cualquiera puede ser masón?
El último mensaje del hilo apunta a que las logias ya no son selectivas. Si antes se exigía una trayectoria impecable, ahora el ingreso parece más una cuestión de recursos o contactos que de méritos iniciáticos. El resultado es una masonería que se banaliza, perdiendo el aura de poder que la rodeaba.
La pregunta que queda en el aire: ¿sigue siendo la masonería un club de poder o se ha convertido en un mero adorno para currículos?
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