Silencio informativo sobre corrupción: estrategia o casualidad
Un análisis de varias conversaciones apunta a una coincidencia demasiado recurrente: cuando hay casos de corrupción que salpican al Gobierno, la agenda mediática se desvía hacia grandes eventos. La visita del Papa Francisco, el Mundial de fútbol o un nuevo single de Rosalía actúan como perfectos cortinas de humo. Y los datos dan que pensar.
El patrón de los silencios
En los últimos días, la cobertura televisiva ha obviado cualquier mención a presuntas tramas de corrupción política. Mientras tanto, se emiten horas de debate sobre la visita papal o las opciones de la selección en el próximo mundial. No es nuevo: casos como La Manada o Luis Rubiales coparon horas de pantalla, pero cuando el foco debería estar en las cloacas del Estado, los informativos miran a otro lado.
El factor Papa y los tiempos políticos
La visita del Papa Francisco a España ha monopolizado la atención. Coincide con que el presidente Pedro Sánchez ha evitado aparecer en Madrid —según algunos, para no ser increpado—, pero sí ha hecho acto de presencia en Barcelona. La teoría de que la visita está pactada para desviar la atención de asuntos incómodos gana fuerza entre quienes analizan la gestión de la comunicación en crisis.
¿Qué hay detrás de la agenda setting?
La máxima periodística de que un árbol que cae solo hace ruido si alguien lo escucha se aplica a la perfección: si la tele no habla de corrupción, para el gran público la corrupción no existe. Y mientras se suceden los grandes eventos —mundial, visitas papales, lanzamientos musicales—, los investigados y los casos abiertos se diluyen en la niebla mediática. Hasta que pase la tormenta.
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