Scott Ritter vaticina el colapso del ejército ucraniano en los próximos meses
El ex inspector de armas de la ONU Scott Ritter ha vuelto a lanzar una profecía sobre el desenlace de la guerra en Ucrania. Según sostiene, el ejército ucraniano se derrumbaría durante el próximo verano debido al desgaste continuo y la superioridad rusa en el frente. La afirmación, publicada en un blog de análisis, ha reabierto el debate sobre la credibilidad de un analista con un historial controvertido.
Los datos que maneja Ritter
Ritter basa su pronóstico en el ritmo de bajas ucranianas. Calcula que Ucrania pierde alrededor de 1.500 soldados cada día, cifra que habría aumentado tras la ampliación de las operaciones rusas en la región de Járkov. A eso suma el fracaso de la contraofensiva del verano anterior, que dejó expuestas las debilidades de Kiev para mantener una línea defensiva estable. En total, algunas estimaciones sitúan las pérdidas mensuales en 25.000 efectivos. Para Ritter, la ecuación es sencilla: sin capacidad de reposición ni apoyo firme, la resistencia se agotará antes del otoño.
La sombra de la credibilidad
El problema de Ritter es que su currículum tiene dos caras. Por un lado, fue jefe de los inspectores de la ONU en Irak y acertó al negar la existencia de armas de destrucción masiva, contrariando a la administración Bush. Pero, por otro, acumula antecedentes judiciales por delitos sensual —fue condenado en EE.UU. por intentar contactar con menores a través de internet—, lo que ha llevado a muchos a tildarlo de «fontanero del Kremlin» y a cuestionar cualquier análisis que firme. Sus simpatías por Rusia, donde reside, no ayudan a disipar las sospechas de parcialidad.
¿Qué dice la realidad sobre el terreno?
Los defensores de la tesis rusa destacan la pérdida de posiciones ucranianas en Donetsk y la incapacidad de proteger la línea defensiva de 2014, con Kramatorsk como último bastión. Apuntan también a la operación ucraniana en Kursk como una maniobra desesperada que, lejos de aliviar el frente, ha acelerado el avance ruso al retirar tropas del Donbás. Frente a esto, los críticos recuerdan que Ritter lleva dos años prediciendo el colapso «en cuestión de semanas» sin que se haya cumplido. La incursión en territorio ruso y la llegada constante de ayuda occidental —miles de millones en armamento— contradicen la narrativa de un ejército al borde del abismo.
El análisis se queda donde estaba: sin una fecha clara para el colapso. Lo que el tiempo ha mostrado es que las profecías de Ritter, como las de tantos otros, se desgastan más rápido que las líneas del frente.