Erdogan reparte revólveres con nombre entre los mandatarios de la OTAN
Cuando Recep Tayyip Erdogan repartió los obsequios de bienvenida en la cumbre de la OTAN en Ankara, nadie esperaba un arma de fuego personalizada. Pero así fue: cada líder recibió un revólver con su nombre grabado en el cañón y munición real, acompañado de una carta que eximía de controles de exportación. El gesto, lejos de ser un detalle inocente, ha desatado una cascada de reacciones que van desde la incomodidad diplomática hasta la burla.
El desconcierto de los líderes europeos
La mayoría de los mandatarios europeos optaron por no aceptar el arma o dejarla en sus embajadas. El primer ministro británico, Keir Starmer, explicó que tuvo que dejar la suya en la embajada turca, según informaciones de La Vanguardia. Otros líderes, como el anfitrión turco, esperaban que el detalle fuera bien recibido, pero la sensibilidad europea hacia las armas de fuego chocó de frente con la tradición otomana. «Todos los europeos en contra de las armas y amanerados totales», se podría resumir la corriente de opinión más crítica, aunque sin generalizar.
El enigma de la inscripción: de Gitanas Nausedas a «náusea»
Uno de los revólveres, destinado al presidente lituano Gitanas Nausedas, provocó confusión al leerse «Gitanas Nausea» en el cañón, generando todo tipo de comentarios irónicos. La realidad es que cada arma llevaba el nombre de su destinatario, lo que significa que el revólver de Pedro Sánchez, por ejemplo, probablemente lleva «Pedro Sánchez» o una variante como «PERROSANXE». La anécdota refleja el escaso conocimiento de los nombres de los líderes bálticos y la tendencia a la caricatura.
¿Qué hará Sánchez con su revólver?
En España, la decisión de Pedro Sánchez ha sido objeto de especulación. Según informaciones de TVE, habría solicitado su inutilización, aunque fuentes no oficiales lo ponen en duda. La opción de registrarlo como arma de coleccionista, que conservaría su valor histórico y económico, parece la más sensata, pero choca con la imagen del presidente. El revólver, un Colt Python .357 Magnum personalizado, tiene un alto valor en el mercado de coleccionismo. Inutilizarlo significaría perder gran parte de ese valor, mientras que conservarlo como pieza histórica podría ser una decisión más pragmática.
Cierre: Mientras los líderes europeos se debaten entre el protocolo y el valor del obsequio, el dato que descoloca es que un revólver personalizado como este puede alcanzar precios de decenas de miles de euros en subastas. Erdogan no solo regaló un arma: regaló un activo con plusvalía. La pregunta es si alguien se atreverá a venderlo.