El hilo pasa del móvil a la burla: la paliza como entretenimiento
El tramo arranca con la coña y acaba con la bronca abierta. En estos
40 mensajes ya nadie pregunta qué pasó antes de la agresión. Aquí se bromea con ella, se justifica, se niega o, en el mejor de los casos, se denuncia. Y en medio aparece la primera defensa firme de la víctima en todo el hilo.
Qué se ha sabido
Nada comprobable. Otra vez.
40 mensajes repartidos a lo largo del
24 de septiembre y ni un enlace, ni una diligencia, ni una resolución judicial. Lo único nuevo que entra son lecturas del vídeo y opiniones cruzadas sobre lo que muestra.
Un participante sostiene que los que pegan no parecen valencianos y señala cómo lleva la gorra el primero. Otro responde que algunos de los que golpean son magrebíes también. Son dos lecturas del mismo metraje. Ninguna se comprueba. Un tercero acusa a un medio concreto de publicar solo este tipo de imágenes y de no sacar las agresiones en sentido contrario. No aporta pruebas: es una opinión sobre el medio, no un dato del caso.
En el lado de los vaticinios, un participante da por hecho que en las próximas horas habrá registros y detenciones y que los medios montarán editoriales sobre el móvil racista. Otro anuncia graffitis en las puertas de los kebabs «en dos telediarios». Nadie cita fuente.
Aparece también una pregunta al aire que nadie contesta: si se le ha tomado la matrícula al vehículo desde el que se grababa.
Dónde está la bronca
Los mismos dos bloques, pero el tono sube dos escalones. Por un lado están los que exigen motivo antes de poner la etiqueta: «¿Pero han investigado el motivo, o ya toda trifulca con marroquí es racismo?», pregunta uno. «Se sabe algo más que la pelea? Porque yo veo una pelea», añade otro. Y de ahí al cinismo hay un paso: «Algo habrá hecho, y si no seguro que lo iba a hacer», suelta un tercero. Un cuarto lleva la ironía al límite: da por hecho que algo habría hecho y añade que la Guardia Civil ya le protegerá.
Por el otro lado están los que ya no discuten el contexto y hablan del daño. «Me produce un profundo asco y rechazo ver como un grupo de personas agrede a una sola», escribe un participante. «Valiente panda de cobardes, apalizando a un hombre solo y desarmado», añade otro, que pide que actúe la fiscalía. Y un tercero remata: no se corre a defender a nadie cuando el otro bando va en grupo.
Aquí saltan los reproches cruzados. Se acusa a quien defiende a la víctima de estar del lado del que la lía, y se acusa de vuelta a quien agrede de hacerlo por cobardía y desde el anonimato. Los insultos personales vuelan entre usuarios en varios mensajes seguidos.
Y en medio, un participante resume la otra mitad del hilo con una línea: «Rasista amego, eso es rasismo». Dos usuarios contestan que aquí nadie está hablando de eso y que justo esa palabra es lo que se discute.
El chiste como argumento
Buena parte del tramo no discute nada: se ríe. Un participante describe la agresión como si fuera una partida de un videojuego. Otro ironiza con que la víctima aún anda y que no le han dado bastante. Un tercero asegura que las luces de las farolas obligaban al hombre a ir en zigzag entre los jóvenes.
También hay sarcasmo político: que no ha calado una supuesta cortina de humo y siguen con la fiesta, que esta es la juventud que España necesita, que solo falta grafitear los toros de Osborne en las puertas de los kebabs. «No abundan las buenas noticias», resume otro.
Y una broma que sirve de termómetro: alguien pregunta si el problema era entre defensores de los neoclásicos y romanticismo, con la víctima apoyando a los segundos. Nadie responde. Nadie baja el tono.
La vuelta al argumento del pueblo
Un participante reincide en la teoría del entorno: sostiene que la víctima ha aprendido a las malas que no es lo mismo liarla en una gran ciudad que en un pueblo donde todos se conocen, donde hay poca simpatía por los forasteros y donde, aunque pase algo grave, la respuesta policial tarda. Otro tercia que esa zona es territorio vedado para los marroquíes, y que hay pueblos donde no vive ni uno, al menos hace cuatro o cinco años.
Qué cambia respecto a antes
Lo importante: el tramo anterior pedía el motivo. Este ya no. Aquí se da por hecho, se ridiculiza o se le da la vuelta. «Qué había hecho» se ha transformado en «algo habrá hecho», y de ahí al chiste.
Entra nuevo el ataque al medio y el ataque personal entre usuarios. Entra la burla explícita de la paliza, tratada como deporte o como partida. Y entran los primeros que, sin dudar del daño, piden que se juzgue a los agresores y que respondan ante la ley.
Sobre el móvil racista, ni una cosa nueva. Sigue sin haber motivo probado ni investigado en público. Y ya nadie lo pregunta.