Muerte anunciada: el robo de cobre se cobra otra vida en Almería
Un hombre de origen marroquí de unos 30 años falleció electrocutado en la madrugada del viernes mientras presuntamente intentaba sustraer cable de cobre de una torre de alta tensión en el municipio almeriense de Viator, según informa EFE. La torre, ubicada en el Camino del Marchal, en la barriada de La Juaida, no es un objetivo improvisado: las mismas fuentes indican que el fallecido ya había sido sorprendido días antes realizando la misma actividad delictiva en la zona.
El perfil de la víctima encaja en el patrón habitual de los robos de cobre en España: ciudadanos extranjeros en situación precaria que arriesgan la vida por el valor del metal. El cobre se paga a entre 5 y 7 euros el kilo en chatarrerías, una cifra que para muchos justifica el salto a una infraestructura que transporta decenas de miles de voltios. La torre de alta tensión, propiedad de Red Eléctrica, no sufrió daños estructurales, según fuentes consultadas.
El suceso ha generado en redes un aluvión de comentarios que oscilan entre el humor negro y la indignación. Algunos apuntan que la torne debería ser bautizada como “torre de Matamoros” o “torre de Santiago”, en clara referencia a la nacionalidad del fallecido. Otros recuerdan la ironía de que el hombre, que según un usuario había venido a trabajar de conductor, acabara buscándose la vida de esta manera. La realidad, sin embargo, es más prosaica: el robo de cobre es un problema recurrente que provoca cortes de suministro, daños millonarios y, de vez en cuando, una muerte que nadie llora pero que debería hacer reflexionar sobre la economía sumergida y la desregulación del mercado de chatarra.
Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar si hay más implicados. Mientras tanto, la torre sigue en pie, como un monumento incómodo a lo que pasa cuando la necesidad y la codicia se cruzan en un cable pelado.