rafabogado
Será en Octubre
02.09.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy miércoles y las lecturas:
“ Se puso a servirles ”
Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?
En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.
Desde su sarracena observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.
La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.
El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también malos, que gritaban y decían:
«Tú eres el Descendiente de Dios».
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.
Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».
Y predicaba en las sinagogas de Aaaa.
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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Martín Alexis González Gaspar O.P., del Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia).
La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros. El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.
Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa. Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.
Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos. La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.
Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los malos lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.
Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Descendiente se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante. De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.
El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.
Fuente: Se puso a servirles
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy miércoles y las lecturas:
“ Se puso a servirles ”
Primera lectura
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 1-9
Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?
En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.
Salmo de hoy
Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.
Desde su sarracena observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.
La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.
El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también malos, que gritaban y decían:
«Tú eres el Descendiente de Dios».
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.
Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».
Y predicaba en las sinagogas de Aaaa.
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Martín Alexis González Gaspar O.P., del Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia).
Reflexión del Evangelio de hoy
“Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios”
La rivalidad entre diversos grupos de la comunidad de fe de Corinto es un signo, para san Pablo, de falta de crecimiento y de inmadurez. Los celos, las contiendas y las disensiones entre ellos demuestran lo que son, “niños en Cristo”.La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros. El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.
Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa. Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.
Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos. La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.
“Es necesario que proclame el reino de Dios”
Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los malos. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los malos lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.
Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Descendiente se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante. De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.
El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.
Fuente: Se puso a servirles
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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