rafabogado
Será en Octubre
10.08.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy lunes y las lecturas:
“ El que se ama a sí mismo, se pierde ”
Hermanos:
El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará.
Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”.
Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas.
Como está escrito:
«Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente».
El que proporciona “semilla al que siembra y pan para comer” proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia.
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra
la descendencia del justo será bendita. R/.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos,
porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo. R/.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».
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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Juan José de León Lastra O.P., del Convento de Santo Domingo (Oviedo).
Este texto de san Pablo, en la fiesta de san Lorenzo, no habla de persecución ni martirio, como en otros textos del Apóstol, habla de generosidad. El martirio, es triunfo del mártir y una derrota de la condición humana a la que pertenece el verdugo. En realidad no se es mártir solo por ser asesinado por su fe; mártir es el testigo con su vida y su palabra de, en nuestro caso, la fe en Cristo. Y por eso es asesinado.
San Lorenzo fue mártir por profesar, testificar y vivir su fe. En su caso como diácono se dedicó a atender a los necesitados. Ese fue el servicio de su vida. Servicio realizado desde la generosidad.
No olvidemos que Jesús manifiesta en el episodio de la mujer pobre que deja su limosna en el templo, que la generosidad no se mide por lo que se da, sino por lo que uno reserva para sí.
La generosidad, dice san Pablo, produce frutos en quien es generoso. Y lo es en la medida de esa generosidad. La generosidad beneficia, pues, tanto al que recibe la ayuda, como al que la ofrece. La generosidad es desprenderse de la semilla para recibir el premio de la cosecha, que multiplica el valor de la semilla.
La generosidad es una exigencia de la condición humana, del sentido social, comunitario de toda persona humana. Puede entenderse que es algo esencial del genus humano, de lo propio de nuestro género. No ser generoso es ser inhumano.
Preguntarnos, por tanto por el nivel de nuestra generosidad, es preguntarse por el nivel de nuestra condición humana. Hemos de formularnos esa pregunta al celebrar a quien no dejó nada para sí, ni el vivir, para tener todo, a Dios.
"Dichoso el que se apiada y presta"
El estribillo del salmo repite y alude al premio de ser generoso, que no es más que la dicha, la felicidad. Algo totalmente contrario a la felicidad del avaro, que consiste en verse rodeado de riquezas, en medio de los pobres: no es felicidad humana, es felicidad inhumana, demoníaca.
El generoso, dice el salmo, “alzará la frente con dignidad”. Porque sí, se trata de la dignidad de la condición humana; de esa “Magnifica humanitas” de la que nos habla León XIV.
"A quien me sirva, el Padre lo honrará"
El texto evangélico está en la línea de lo que indican las lecturas anteriores. La generosidad de san Lorenzo llega a enterrarse, a superar el amor a sí mismo, o mejor a entender que el amor a sí mismo, irrenunciable para toda persona, consiste en perderse él bajo tierra, en lo oculto, para ser fecundo, provechoso para lo demás. Por eso aceptó el martirio.
No sería […] su martirio: sería semilla de cristianos. El último servicio que hacía. Él, que como diácono, fue instituido como tal para servir a la comunidad. La sirvió con su generosidad, que llegó hasta ofrecer su vida.
Cuando celebramos uno o varios mártires, no debemos olvidar que s. Pablo VI, en la homilía de canonización de los mártires de Uganda, pedía que por la intercesión de ellos se regenerara la vida civil en el país para que todos fueran libres para profesar su religión. Y es que donde hay mártires, hay verdugos. Y no podemos desear que existan verdugos.
Fuente: El que se ama a sí mismo, se pierde
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy lunes y las lecturas:
“ El que se ama a sí mismo, se pierde ”
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 6-10
Hermanos:
El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará.
Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”.
Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas.
Como está escrito:
«Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente».
El que proporciona “semilla al que siembra y pan para comer” proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia.
Salmo de hoy
Salmo 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9 R/. Dichoso el que se apiada y presta
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra
la descendencia del justo será bendita. R/.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos,
porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo. R/.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 24-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Juan José de León Lastra O.P., del Convento de Santo Domingo (Oviedo).
Reflexión del Evangelio de hoy
"Dios ama al que da con alegría"Este texto de san Pablo, en la fiesta de san Lorenzo, no habla de persecución ni martirio, como en otros textos del Apóstol, habla de generosidad. El martirio, es triunfo del mártir y una derrota de la condición humana a la que pertenece el verdugo. En realidad no se es mártir solo por ser asesinado por su fe; mártir es el testigo con su vida y su palabra de, en nuestro caso, la fe en Cristo. Y por eso es asesinado.
San Lorenzo fue mártir por profesar, testificar y vivir su fe. En su caso como diácono se dedicó a atender a los necesitados. Ese fue el servicio de su vida. Servicio realizado desde la generosidad.
No olvidemos que Jesús manifiesta en el episodio de la mujer pobre que deja su limosna en el templo, que la generosidad no se mide por lo que se da, sino por lo que uno reserva para sí.
La generosidad, dice san Pablo, produce frutos en quien es generoso. Y lo es en la medida de esa generosidad. La generosidad beneficia, pues, tanto al que recibe la ayuda, como al que la ofrece. La generosidad es desprenderse de la semilla para recibir el premio de la cosecha, que multiplica el valor de la semilla.
La generosidad es una exigencia de la condición humana, del sentido social, comunitario de toda persona humana. Puede entenderse que es algo esencial del genus humano, de lo propio de nuestro género. No ser generoso es ser inhumano.
Preguntarnos, por tanto por el nivel de nuestra generosidad, es preguntarse por el nivel de nuestra condición humana. Hemos de formularnos esa pregunta al celebrar a quien no dejó nada para sí, ni el vivir, para tener todo, a Dios.
"Dichoso el que se apiada y presta"
El estribillo del salmo repite y alude al premio de ser generoso, que no es más que la dicha, la felicidad. Algo totalmente contrario a la felicidad del avaro, que consiste en verse rodeado de riquezas, en medio de los pobres: no es felicidad humana, es felicidad inhumana, demoníaca.
El generoso, dice el salmo, “alzará la frente con dignidad”. Porque sí, se trata de la dignidad de la condición humana; de esa “Magnifica humanitas” de la que nos habla León XIV.
"A quien me sirva, el Padre lo honrará"
El texto evangélico está en la línea de lo que indican las lecturas anteriores. La generosidad de san Lorenzo llega a enterrarse, a superar el amor a sí mismo, o mejor a entender que el amor a sí mismo, irrenunciable para toda persona, consiste en perderse él bajo tierra, en lo oculto, para ser fecundo, provechoso para lo demás. Por eso aceptó el martirio.
No sería […] su martirio: sería semilla de cristianos. El último servicio que hacía. Él, que como diácono, fue instituido como tal para servir a la comunidad. La sirvió con su generosidad, que llegó hasta ofrecer su vida.
Cuando celebramos uno o varios mártires, no debemos olvidar que s. Pablo VI, en la homilía de canonización de los mártires de Uganda, pedía que por la intercesión de ellos se regenerara la vida civil en el país para que todos fueran libres para profesar su religión. Y es que donde hay mártires, hay verdugos. Y no podemos desear que existan verdugos.
Fuente: El que se ama a sí mismo, se pierde
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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