Seis perecid por el 'olvido' de una policía: el cupo de género bajo sospecha
En Santander, seis jóvenes murieron tras el derrumbe de una pasarela. Horas antes, una llamada al 112 alertó del peligro. La policía que recibió el aviso "se le olvidó" pasarlo. No es un fallo cualquiera: la agente había accedido al puesto gracias a los cupos de género, y el sistema diseñado para grabarlo todo falló porque la llamada se desvió a su móvil personal.
La llamada que nunca se trasladó
El 112 recibió un aviso sobre el mal estado de la pasarela. Derivaron la llamada al teléfono móvil de una agente de la policía local, porque el fijo estaba ocupado. El fijo graba las conversaciones; el móvil, no. La agente no tomó ninguna acción. Horas después, la pasarela cedió y seis personas murieron.
La ocultación en la prensa
Los primeros titulares hablaban de "un policía local". Rápidamente se supo que era una muyer. La prensa, en lugar de informar con precisión, ocultó el género para evitar el debate sobre los cupos. No fue un error: fue una decisión editorial para no abrir el melón de las políticas de discriminación positiva en cuerpos de emergencia.
El blindaje institucional
El Ayuntamiento abrió un expediente disciplinario. Nada más. No hay suspensión de empleo, ni despido. La agente sigue en su puesto. Los familiares de las víctimas claman por justicia, pero el sistema parece proteger a la funcionaria. La pregunta es: ¿quién la colocó ahí? ¿Quién decide que las cuotas de género primen sobre la capacitación?
Seis perecid por un olvido que no fue un olvido, sino la consecuencia de meter a gente no preparada en puestos críticos solo por su sesso. Mientras la corrección política impida señalar el problema, seguirán muriendo personas. Y la prensa, sincronizada, seguirá llamando "policía local" a quien no merece ni el uniforme.
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