Por qué Sánchez aún no es el primer presidente imputado del 78
Pedro Sánchez no está imputado. Y esa es la única certeza que nadie discute. Lo que sí se mueve es el terreno alrededor: una jueza ha rechazado el recurso de la Fiscalía contra la citación de su hermano como imputado, el caso Begoña Gómez ha llevado a declarar a altos cargos y la UCO ha confirmado episodios que antes circulaban como rumor de sobremesa. La
imputación del presidente sigue siendo una previsión, no un hecho.
Qué ha decidido la jueza con el hermano del presidente
La instructora ha rechazado que la Fiscalía recurra la citación del hermano de Sánchez como imputado. Es el primer pulso serio que un juzgado sostiene contra el criterio del ministerio público en esta causa, y el movimiento que ha disparado todas las expectativas. Las informaciones que se manejan apuntan a que la jueza trabaja con una teoría sobre la letra «X» del expediente y sitúa al presidente en el centro de ese razonamiento, aunque no lo haya llamado a declarar.
Conviene no confundir los planos. Estar en el razonamiento de una resolución no es estar investigado, y una citación de familiares no equivale a una imputación del jefe del Ejecutivo. La distancia entre ambos puntos es, exactamente, la distancia entre una noticia y un titular.
¿Por qué ningún presidente del régimen del 78 ha sido imputado?
Aquí la respuesta que más se repite no es jurídica, es costumbre. La formulación más extendida habla de una
ley no escrita que se cumple a rajatabla: no imputar ni condenar a ningún presidente ni expresidente. Los nombres que sostienen el argumento son Felipe González, con causas mucho más graves sobre la mesa que nunca llegaron a judicializarse, y Adolfo Suárez, hoy recordado con su nombre en un aeropuerto. A la monarquía sí se le abrieron causas, pero se esperó a la abdicación.
El contraargumento es que ese blindaje no protege al cargo, sino al sistema de partidos que lo sostiene. Encaja con un dato que reaparece en las discusiones: el propio Felipe González habría dado por
amortizado el régimen del 78 y hablado de la necesidad de otra Constitución.
Los frentes abiertos alrededor del presidente
El caso Begoña Gómez ha llevado a declarar a altos cargos. La UCO confirmó el veraneo de Ábalos en un chalet contiguo a un club de alterne en Marbella, con el pago a cargo de Air Europa, y el contacto de Javier Hidalgo con Begoña Gómez para desbloquear el rescate de la aerolínea, según las informaciones publicadas. A eso se suma el supuesto aviso del presidente a Ábalos sobre la investigación de la UCO a Koldo.
El resumen familiar es de tres frentes: hermano procesado por tráfico de influencias, esposa investigada por tráfico de influencias y cuñado con una querella por lo mismo. En paralelo, según se recoge en el hilo, los togados no ven indicios para investigar a Rajoy. El contraste, según sostienen distintas posiciones, no se explica por la gravedad de los hechos.
¿Va a dimitir Pedro Sánchez?
No. La dimisión se ha anunciado como inminente varias veces y nunca ha ocurrido. La más sonada llegó con la afirmación de la periodista Ketty Garat, recogida en el hilo, de que el presidente dimitiría próximamente porque «sé cuatro cosas y van a salir en cascada». Nada de eso se ha materializado y la predicción se ha convertido en el chiste recurrente del asunto.
Otras tesis son más frías. Una parte sostiene que ya lo dan por amortizado y que lo que se está haciendo es teatralizar su salida: si no cae con la imputación, caerá poco después. Otra apunta que el PSOE sacrificará cabezas de turco para vender una falsa persecución de la corrupción y que, a estas alturas, nadie va a echar al presidente. Se irá, dicen, cuando quiera irse.
El mártir, el teatro y lo que no tiene prueba
No todo el volumen de la discusión es análisis. Una parte desliza marcos conspirativos —un supuesto sacrificio ritual del presidente, un régimen que necesita purgar pecados ajenos— sin ninguna prueba que los respalde. Son afirmaciones sin respaldo y así conviene tratarlas.
En el lado terrenal están los que leen la secuencia como una operación de desgaste coordinada, con medios que hasta ahora le eran afines girando de posición y con el propio Sánchez proponiendo quitar los aforamientos justo cuando el foco está sobre él. Ahí aparece también la acusación de
lawfare, que otros rechazan de plano: la vía judicial, sostienen, es la de siempre, sin más.
Dónde se atasca todo
Con tres familiares señalados y un exministro señalado, la imputación del presidente se daba por inminente. No hay imputación, no hay dimisión y el único dato que no se mueve es el que importa.