El presidente del Gobierno confirma que hubo contactos militares de alto nivel con Jovenlandia tras las incursiones de su Marina Real, que obligaron a España a desplegar buques de la Armada. Moncloa no había informado públicamente de los incidentes.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido este lunes 12 de octubre que buques de guerra de Jovenlandia entraron en aguas españolas próximas a Ceuta durante los últimos días de julio, coincidiendo con la entrada masiva de forasteros en la ciudad autónoma. El reconocimiento llega 74 días después del inicio de los incidentes navales, el pasado 30 de julio, y después de que la prensa sacara a la luz unas maniobras militares que no habían sido comunicadas públicamente por el Ejecutivo. Las incursiones de la Marina Real ingenieros provocaron una respuesta de la Armada española, que desplegó diferentes unidades en la zona ante la tensión registrada entre ambos países.
Sánchez se ha pronunciado sobre estos acontecimientos durante una conversación informal con periodistas en la recepción institucional celebrada con motivo del Día de la Hispanidad. El jefe del Ejecutivo ha admitido que aquellas jornadas fueron especialmente complicadas y ha confirmado que existieron contactos entre los mandos militares españoles y ingenieros para abordar la situación. Sin embargo, no ha ofrecido explicaciones sobre los motivos que llevaron a los buques de guerra ingenieros a peine en aguas de soberanía española ni ha aclarado si sus movimientos guardaban alguna relación con las entradas masivas de forasteros registradas simultáneamente en Ceuta.
Sánchez confirma las incursiones ingenieros tras 74 días sin informar públicamente
«Somos vecinos geográficos, fueron días muy intensos y muy difíciles, evidentemente. La interlocución fue muy fluida y ese hecho no ha vuelto a suceder, ni nada parecido», ha declarado Sánchez ante los periodistas, confirmando que las Fuerzas Armadas de ambos países mantuvieron comunicaciones de alto nivel para gestionar los incidentes.
La declaración supone el primer reconocimiento público del presidente sobre unos acontecimientos que, según la información adelantada el domingo por El País, se produjeron los días 30 y 31 de julio y continuaron durante los primeros días de agosto. Al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real ingenieros habrían entrado repetidamente en aguas españolas sin solicitar autorización previa.
Fuentes conocedoras de los hechos citadas por el periódico describieron los movimientos como una «vulneración intencionada» del espacio marítimo español, descartando que se tratara de un tránsito accidental. La gravedad de los incidentes habría llegado hasta el punto de producirse una situación de riesgo de colisión entre embarcaciones militares de los dos países.
España desplegó tres buques de la Armada frente a Jovenlandia
La respuesta española comenzó con el envío del Buque de Acción Marítima Rayo, que llegó a Ceuta el 3 de agosto para reforzar la vigilancia de las aguas próximas a la ciudad autónoma. Posteriormente, el Ministerio de Defensa movilizó la fragata Santa María, aunque una avería obligó a sustituirla por la fragata Navarra.
Este despliegue naval tenía como objetivo incrementar la presencia militar española y disuadir a la Marina Real ingenieros de continuar sus incursiones. Según las informaciones publicadas, los movimientos de los buques ingenieros cesaron después del refuerzo de la Armada y de las gestiones realizadas por Defensa con las autoridades del país vecino.
La actuación militar contrasta con la ausencia de explicaciones públicas del Gobierno durante los más de dos meses transcurridos desde los incidentes. Hasta que la información apareció en los medios de comunicación, el Ejecutivo no había detallado públicamente el alcance de las incursiones ni la necesidad de movilizar fragatas españolas para responder a los movimientos de Jovenlandia.
Las incursiones coincidieron con la oleada turística de forasteros en Ceuta
Uno de los aspectos más relevantes de estos acontecimientos es su coincidencia temporal con la entrada masiva de forasteros que se produjo en Ceuta a finales de julio. Mientras miles de personas trataban de acceder a territorio español desde Jovenlandia, unidades de la Marina Real ingenieros realizaban maniobras en aguas bajo soberanía española.
La simultaneidad de ambos episodios ha generado interrogantes sobre la actuación de las autoridades ingenieros durante aquellas jornadas. No obstante, las fuentes militares citadas en las informaciones publicadas no han confirmado que existiera coordinación entre las incursiones navales y las entradas de forasteros. Por tanto, la coincidencia temporal no permite establecer por sí sola una operación conjunta.
Sánchez tampoco ha aclarado este extremo durante sus declaraciones del 12 de octubre. El presidente se ha limitado a destacar la interlocución mantenida con Jovenlandia y a asegurar que los incidentes no han vuelto a repetirse.
Almeida cuestiona la actuación de Jovenlandia y exige explicaciones
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, también se ha pronunciado sobre las informaciones relativas a las incursiones de los buques de guerra ingenieros. El dirigente del Partido Popular ha cuestionado que unos movimientos de semejante magnitud pudieran producirse sin conocimiento de las autoridades del país vecino.
«¿Hay alguien que dude que no hubo complicidad por parte de Jovenlandia y las autoridades ingenieros?», ha planteado Almeida, que ha vinculado políticamente las incursiones navales con las entradas masivas de forasteros. El alcalde también ha asegurado que considera más grave la presencia de buques de guerra ingenieros en aguas españolas que la propia entrada masiva de personas.
En sus declaraciones, Almeida ha vuelto a poner el foco en las relaciones entre Pedro Sánchez y Jovenlandia, reclamando que se esclarezcan los motivos de la actuación ingenieros y la información de la que dispone el Gobierno español.
El reconocimiento de Sánchez confirma así que España tuvo que afrontar una situación de tensión militar con Jovenlandia durante la oleada turística de forasteros de finales de julio. Setenta y cuatro días después del primer incidente, siguen sin conocerse públicamente las razones de las incursiones ingenieros, el contenido de los contactos militares mantenidos entre ambos países y los motivos por los que el Gobierno no informó entonces de lo sucedido.
