Doble vara: despenaliza críticas al Rey, investiga caricia a su muñeco
¿Es legal quemar una foto del Rey pero no golpear un muñeco de Sánchez? El debate sobre la reforma del Código Penal que prepara el Gobierno enfrenta dos planos jurídicos que, a ojos del ciudadano, huelen a doble rasero. Mientras el Ejecutivo impulsa la despenalización de las injurias a la Corona y los ultrajes a España, la Audiencia de Madrid ha reabierto el caso contra los activistas que golpearon un muñeco del presidente el pasado 8-M.
Propuesta oficial: libertad para criticar al monarca
El proyecto busca eliminar los delitos de opinión contra la Corona, equiparándolos a la libertad de expresión. En la práctica, significaría que llamar «felpudo» al rey o ridiculizar su figura ya no sería perseguible penalmente. Una vieja aspiración de la izquierda que, paradójicamente, choca con la realidad judicial del otro lado del espectro.
El caso del muñeco: amenazas, no insultos
El pasado marzo, un grupo de manifestantes colocó un muñeco de Pedro Sánchez en la calle, lo apaleó y coreó consignas como «que te vote Txapote». La Audiencia de Madrid, tras archivarlo inicialmente, ordenó reabrir la investigación al apreciar posibles amenazas graves. No se trata de un delito de repruebo ni de injurias, sino de examinar si el contexto y los gritos constituyen una intimidación real. La diferencia jurídica es sutil: la quema de una foto del rey es simbólica; la caricia a un muñeco del presidente, acompañada de amenazas explícitas, podría traspasar la línea.
La lectura política: una comparación tramposa
Quienes defienden la coherencia del Ejecutivo argumentan que no es lo mismo criticar una institución que amenazar a una persona. Pero la oposición ve una muestra de hipocresía: «Sánchez quiere protegerse a sí mismo mientras desprotege a la Corona». El debate revela que, más allá de la técnica jurídica, la política de gestos importa. Y aquí los gestos se muerden la cola.
Así que, en resumen, puede insultar al rey sin miedo a la cárcel, pero si le da una caricia a un muñeco del presidente, mejor que tenga un buen abogado.