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¿Qué pasará cuando cambien las ayudas?
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¿Qué pasará cuando cambien las ayudas?
Casi todos los descendientes X, Y y Z de mis amigos están viviendo y llevan años viviendo de las ayudas públicas. A ninguno le compensa trabajar, pues el gasto de transporte solamente para acudir al hipotético puesto de trabajo, ya es más que la diferencia entre la ayuda y un sueldo promedio. Para qué mencionar la ventaja de poder dedicar todo el día a jugar a videojuegos o ver la tele, en lugar de trabajar.
Sin embargo, yo veo que están destrozando sus vidas. Porque la ayuda no está planteada como un empujón destinado a facilitarte la incorporación a la actividad, sino todo lo contrario. Si les ofrezco algún trabajo, se ven obligados a rechazarlo porque, si cobran algo -aunque sea un ingreso ocasional- se lo deducen de la ayuda. Y si es un empleo medianamente fijo, se la quitan por completo y, luego, volver a reclamarla es un infierno burocrático. Así que nadie quiere ni oír ofertas de trabajo que no sean chapuzas en la economía sumergida. Por lo tanto, se fomenta la dependencia de las ayudas como forma de vida y la economía sumergida. Un desastre social para el Estado.
Pero, ¿cuál es el problema a nivel individual? Que los años pasan. Y el joven que hoy ve muy divertido cobrar sin trabajar, cuando cumpla 30 años y le quiten la paga por la quiebra de este modelo hiperendeudado e insostenible, no tendrá ninguna experiencia, ni oficio, ni contactos profesionales. Será demasiado mayor y con poca disposición para que nadie tenga con él la paciencia que se tiene con un becario o aprendiz, y él mismo no estará dispuesto al sacrificio que uno está dispuesto a hacer cuando se es joven, animoso y curioso. Así que se quedará en una tierra de nadie, completamente estéril y sin recursos sociales o económicos.
El resultado es una generación de personas sin formación ni oficio que, tan pronto les corten la ayuda o se las reduzcan a niveles verdaderamente asistenciales, los hemos de ver mendigando por las calles. […]
En definitiva, una generación a la que, a cambio de comprar su voto, se les está robando el futuro.
Conozco el caso de una persona que trabajaba en la calle y que cobraba una prestación muy baja, de unos 400 y pico, y luego se enteró de que existía el IMV. Y que lo daban con pago retroactivo y lo pidió. Luego se puso a hacer algún curso de auxiliar de enfermería. Yo casi prefiero que cobre una paga y deje a los enfermos y a sus familias en paz.Casi todos los descendientes X, Y y Z de mis amigos están viviendo y llevan años viviendo de las ayudas públicas. A ninguno le compensa trabajar, pues el gasto de transporte solamente para acudir al hipotético puesto de trabajo, ya es más que la diferencia entre la ayuda y un sueldo promedio. Para qué mencionar la ventaja de poder dedicar todo el día a jugar a videojuegos o ver la tele, en lugar de trabajar.
Sin embargo, yo veo que están destrozando sus vidas. Porque la ayuda no está planteada como un empujón destinado a facilitarte la incorporación a la actividad, sino todo lo contrario. Si les ofrezco algún trabajo, se ven obligados a rechazarlo porque, si cobran algo -aunque sea un ingreso ocasional- se lo deducen de la ayuda. Y si es un empleo medianamente fijo, se la quitan por completo y, luego, volver a reclamarla es un infierno burocrático. Así que nadie quiere ni oír ofertas de trabajo que no sean chapuzas en la economía sumergida. Por lo tanto, se fomenta la dependencia de las ayudas como forma de vida y la economía sumergida. Un desastre social para el Estado.
Pero, ¿cuál es el problema a nivel individual? Que los años pasan. Y el joven que hoy ve muy divertido cobrar sin trabajar, cuando cumpla 30 años y le quiten la paga por la quiebra de este modelo hiperendeudado e insostenible, no tendrá ninguna experiencia, ni oficio, ni contactos profesionales. Será demasiado mayor y con poca disposición para que nadie tenga con él la paciencia que se tiene con un becario o aprendiz, y él mismo no estará dispuesto al sacrificio que uno está dispuesto a hacer cuando se es joven, animoso y curioso. Así que se quedará en una tierra de nadie, completamente estéril y sin recursos sociales o económicos.
El resultado es una generación de personas sin formación ni oficio que, tan pronto les corten la ayuda o se las reduzcan a niveles verdaderamente asistenciales, los hemos de ver mendigando por las calles. […]
En definitiva, una generación a la que, a cambio de comprar su voto, se les está robando el futuro.
El IMV debería ser una ayuda para quienes no tienen otros ingresos, para cubrir lo básico. Pero si lo igualas a un salario, a muchos no les sale a cuenta trabajar.Casi todos los descendientes X, Y y Z de mis amigos están viviendo y llevan años viviendo de las ayudas públicas. A ninguno le compensa trabajar, pues el gasto de transporte solamente para acudir al hipotético puesto de trabajo, ya es más que la diferencia entre la ayuda y un sueldo promedio. Para qué mencionar la ventaja de poder dedicar todo el día a jugar a videojuegos o ver la tele, en lugar de trabajar.
Sin embargo, yo veo que están destrozando sus vidas. Porque la ayuda no está planteada como un empujón destinado a facilitarte la incorporación a la actividad, sino todo lo contrario. Si les ofrezco algún trabajo, se ven obligados a rechazarlo porque, si cobran algo -aunque sea un ingreso ocasional- se lo deducen de la ayuda. Y si es un empleo medianamente fijo, se la quitan por completo y, luego, volver a reclamarla es un infierno burocrático. Así que nadie quiere ni oír ofertas de trabajo que no sean chapuzas en la economía sumergida. Por lo tanto, se fomenta la dependencia de las ayudas como forma de vida y la economía sumergida. Un desastre social para el Estado.
Pero, ¿cuál es el problema a nivel individual? Que los años pasan. Y el joven que hoy ve muy divertido cobrar sin trabajar, cuando cumpla 30 años y le quiten la paga por la quiebra de este modelo hiperendeudado e insostenible, no tendrá ninguna experiencia, ni oficio, ni contactos profesionales. Será demasiado mayor y con poca disposición para que nadie tenga con él la paciencia que se tiene con un becario o aprendiz, y él mismo no estará dispuesto al sacrificio que uno está dispuesto a hacer cuando se es joven, animoso y curioso. Así que se quedará en una tierra de nadie, completamente estéril y sin recursos sociales o económicos.
El resultado es una generación de personas sin formación ni oficio que, tan pronto les corten la ayuda o se las reduzcan a niveles verdaderamente asistenciales, los hemos de ver mendigando por las calles. […]
En definitiva, una generación a la que, a cambio de comprar su voto, se les está robando el futuro.
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El IMV debería ser una ayuda para quienes no tienen otros ingresos, para cubrir lo básico. Pero si lo igualas a un salario, a muchos no les sale a cuenta trabajar.
(mensaje citado en revisión)
(mensaje citado en revisión)
La clave está en otorgarlo pero con la obligación de la búsqueda activa de empleo. Pero el problema viene de que, para eso, necesitas unas oficinas de empleo que se muevan, bien organizadas, capaces de cruzar los datos de demanda de las empresas con las ofertas, como pasa en Inglaterra, que tardan un día y medio en encontrarte empleo.El IMV debería ser una ayuda para quienes no tienen otros ingresos, para cubrir lo básico. Pero si lo igualas a un salario, a muchos no les sale a cuenta trabajar.
Pues es que como nada tiene ni pies ni cabeza, y aquí un gran número de personas de fuera y dentro del país está viviendo entre pagas oficiales y en B, gracias a la gente que sí trabaja, pues qué quieres que te diga. Que trabaje quien pueda y que se reconsidere todo.La clave está en otorgarlo pero con la obligación de la búsqueda activa de empleo. Pero el problema viene de que, para eso, necesitas unas oficinas de empleo que se muevan, bien organizadas, capaces de cruzar los datos de demanda de las empresas con las ofertas, como pasa en Inglaterra, que tardan un día y medio en encontrarte empleo.
En España, por contra, lo que tenemos son oficinas de empleo con empleados que dedican una hora al día a sellarte algún documento para que puedas seguir cobrando, y que no te buscan ningún empleo ni de casualidad. Y luego está que la persona puede simplemente rechazarlo porque "no es de lo suyo", o en el peor caso, acudir a la cita con el empleador y espetarle, de entrada, que acude porque lo obligan como trámite, pero que si lo contrata va a hacerlo todo mal porque no quiere el empleo... Todo este tipo de conductas debería ser castigada con la suspensión de la ayuda.
Pero ya digo, no es solo la ayuda, sino todo el sistema, que está construido de forma deficiente y con el único objetivo de ser una compra de votos encubierta, y una forma de impedir la delincuencia generalizada a base de institucionalizarla.
Mientras el Estado se lo puede permitir porque tira de la tarjeta de crédito, todo es de tonalidad de rosas. El problema es cuando se agota dicho crédito, como está pasando en Francia y como pronto veremos en todo el continente, especialmente en los PIGS.
Francia ahora mismo está con la prima de riesgo en el récord de 2012. ¿Cuánto pasará hasta que las subastas de deuda queden desiertas, y el BCE tenga que intervenir, exigiendo recortes drásticos? ¿Y qué va a pasar cuando el clima político del país galo lo impida?
Estamos a punto de ver el colapso del modelo europeo, y aquí todavía actuando como si no fuera con nosotros.
La clave está en otorgarlo pero con la obligación de la búsqueda activa de empleo. Pero el problema viene de que, para eso, necesitas unas oficinas de empleo que se muevan, bien organizadas, capaces de cruzar los datos de demanda de las empresas con las ofertas, como pasa en Inglaterra, que tardan un día y medio en encontrarte empleo.
En España, por contra, lo que tenemos son oficinas de empleo con empleados que dedican una hora al día a sellarte algún documento para que puedas seguir cobrando, y que no te buscan ningún empleo ni de casualidad. Y luego está que la persona puede simplemente rechazarlo porque "no es de lo suyo", o en el peor caso, acudir a la cita con el empleador y espetarle, de entrada, que acude porque lo obligan como trámite, pero que si lo contrata va a hacerlo todo mal porque no quiere el empleo... Todo este tipo de conductas debería ser castigada con la suspensión de la ayuda.
Pero ya digo, no es solo la ayuda, sino todo el sistema, que está construido de forma deficiente y con el único objetivo de ser una compra de votos encubierta, y una forma de impedir la delincuencia generalizada a base de institucionalizarla.
Mientras el Estado se lo puede permitir porque tira de la tarjeta de crédito, todo es de tonalidad de rosas. El problema es cuando se agota dicho crédito, como está pasando en Francia y como pronto veremos en todo el continente, especialmente en los PIGS.
Francia ahora mismo está con la prima de riesgo en el récord de 2012. ¿Cuánto pasará hasta que las subastas de deuda queden desiertas, y el BCE tenga que intervenir, exigiendo recortes drásticos? ¿Y qué va a pasar cuando el clima político del país galo lo impida?
Estamos a punto de ver el colapso del modelo europeo, y aquí todavía actuando como si no fuera con nosotros.