Sánchez asegura que arrasaría si adelanta elecciones
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado que no convoca elecciones anticipadas porque, si lo hiciera, "arrasaría". La afirmación, recogida en medios, ha desatado un aluvión de críticas que contrastan con el historial electoral del PSOE: perdió las últimas elecciones generales, cedió en las europeas y ha encadenado cuatro derrotas autonómicas consecutivas. El argumento de que su victoria sería abrumadora solo se sostiene, según los críticos, sobre la base de un presunto "pucherazo" o sobre la fidelidad de un electorado cautivo: funcionarios, nacionalistas y colectivos dependientes del erario.
El historial que desmiente a Sánchez
Los datos objetivos no acompañan el optimismo presidencial. En las últimas elecciones generales, el PSOE no logró la mayoría absoluta ni siquiera sumando a sus socios habituales. En los comicios europeos, el partido perdió apoyos. Y en el ámbito autonómico, ha sufrido reveses en comunidades donde gobernaba o aspiraba a gobernar. "Lleva cuatro autonómicas perdidas", resumió un analista en el debate, señalando que en algunas de ellas el PSOE obtuvo su mínimo histórico de fruta. Frente a esta realidad, la afirmación de Sánchez aparece como un ejercicio de autoconfianza difícil de justificar con las urnas.
El argumento del suelo electoral inquebrantable
No obstante, hay quienes sostienen que Sánchez podría tener razón. El argumento se basa en la solidez de su bloque sociológico: partidos independentistas que le garantizan la investidura, el PCE en sus variantes, funcionarios públicos, votantes de origen forastero, feministas y otros colectivos que perciben al PSOE como su única opción. "El PSOE rojo tiene un suelo electoral muy sólido formado por todos los vividor que viven del erario público", ironizó un participante. A esto se suma la maquinaria del CIS, dirigido por José Félix Tezanos, que regularmente otorga al PSOE una ventaja en intención de voto que no se refleja en las urnas. La pregunta que surge es: si el CIS le da mayoría, ¿por qué no convoca elecciones?
La sombra del 'pucherazo' y las nacionalizaciones
Algunos analistas apuntan a que Sánchez estaría esperando a que maduren ciertas medidas que podrían alterar el censo electoral. Se menciona la nacionalización de cerca de 2,5 millones de personas mediante la Ley de Memoria Democrática, un proceso que podría añadir votantes afines al PSOE. "Con el pucherazo que va a montar, no me extrañaría", advierte un comentario. La sospecha de un embeleco electoral, aunque no probada, planea sobre la estrategia de Moncloa. Mientras tanto, el presidente insiste en que su decisión responde al interés general, no al partidista, en una declaración que muchos califican de cinismo sin precedentes.
¿Qué hay detrás de la resistencia de Sánchez?
La interpretación más extendida entre los críticos es que Sánchez teme la pérdida de poder y, sobre todo, las consecuencias judiciales que podrían esperarle tras dejar la presidencia. "Sabe que en cuanto deje la presidencia su destino es el talego", se lee en el debate. La corrupción y las investigaciones judiciales que le rodean convertirían una derrota electoral en el fin de su inmunidad. Por eso, se resiste a convocar elecciones hasta tener garantías de victoria o, al menos, de supervivencia. La paradoja es que, cuanto más insiste en que arrasaría, más crece la impresión de que no se atreve a ponerlo a prueba.
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