Sacarse el PER por libre: la horquilla va de 50 a 600 euros
El título de Patrón de Embarcaciones de Recreo se puede preparar sin pisar una academia. El temario se estudia con apuntes descargados, el examen se aprueba a la primera y las prácticas se compran sueltas a una escuela habilitada. La factura final depende de dónde se firmen esas prácticas: entre los 50 euros que cuestan en Andalucía y los más de 600 que cobra un curso completo con motor y vela en Catalunya.
La duda que abre cualquier interesado es siempre la misma: ¿se puede uno presentar por libre? La respuesta es sí para el teórico en todas las comunidades, y también para las prácticas en al menos una. En Andalucía las prácticas se pueden convalidar por libre pagando 50 euros en lugar de los 350 habituales, con el examen en la Universidad de Cádiz. El precio, claro, tiene contrapartida: hay que demostrar los conocimientos sin que nadie te los haya explicado antes.
Cuánto cuesta sacarse el PER por libre
El desglose que circula entre quienes ya lo han hecho deja poco margen a la sorpresa. Prácticas de radio, dos horas, unos 50 euros. Prácticas de motor, las 16 horas obligatorias, alrededor de 200. Prácticas de vela, 20 horas, unos 250. Y el curso completo en academia, con materiales y tasas incluidas, entre 499 euros (solo motor) y 600 (motor y vela). A eso hay que sumar certificado médico, fotos y gastos menores que nadie presupuesta.
La comparación entre comunidades es el verdadero campo de batalla. Murcia, Cádiz, Alicante y Valencia aparecen como los mercados más competitivos, hasta el punto de que algunas escuelas permiten dormir en el propio barco para abaratar el fin de semana. En verano los precios suben y puertos como Valencia o Barcelona directamente no ofrecen prácticas en temporada alta. El cálculo completo, con todas las partidas y los desplazamientos, da una diferencia que sorprende a quien solo mira el precio del curso.
Las prácticas: dos jornadas, seis alumnos y un barco
No se pueden concentrar en una sola tacada. Cada práctica tiene un número máximo de horas diarias y el calendario obliga a repartirlas. Lo habitual son dos jornadas de ocho horas durante un fin de semana, en grupos de seis a ocho personas. Quien quiera cerrarlo de una vez tiene que buscar un puente. Las de vela no son obligatorias y van aparte, con unos 230 euros adicionales según la escuela, más otros siete por añadirlas al carné.
El temario tiene fama de asequible y los exámenes no la desmienten. Lo más pesado es memorizar el Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes y el balizamiento, esas luces y símbolos que hay que identificar de un vistazo. Los ejercicios de carta náutica se resuelven con geometría básica: hallar una posición por demoras, calcular un rumbo verdadero con viento. Para quien llega desde ciencias, una tontería; para el resto, el motivo más habitual de suspenso.
El certificado médico y el cambio de legislación
Hay un factor temporal que empuja a decidirse. El año siguiente al de esta discusión cambia la legislación y los precios subirán, según se advierte. El aviso afecta también a los títulos superiores, Patrón de Yate y Capitán de Yate, cuyas salidas están bastante concurridas. Quien tenga intención de ascender de categoría hará bien en mirar clubes y escuelas fuera de las fechas punta: a medida que se baja al sur o se sale de temporada, las prácticas aparecen a mejor precio.
El punto donde el análisis se atasca es el de siempre. Con esos diferenciales, presentarse por libre debería ser la opción mayoritaria. Y sin embargo el consejo que se repite es el contrario: apuntarse a una escuela, sobre todo al principio, porque los conceptos necesitan que alguien los explique al menos una vez. La brecha entre el precio y la comodidad sigue sin cerrarse.