Del «alzamiento militar» al whisky de la barra del casino
Un casino militar, copas sobre la barra y la palabra «alzamiento» flotando en el aire. Ese es, a grandes rasgos, el material del que está hecho el último episodio de ruido de sables en España: un militar retirado hablando de alzamiento militar, una noticia que un participante califica de amarillista y una reacción en el debate que, en lugar de llevarse las manos a la cabeza, se ha puesto a desmontar la escena. Porque entre lo que opina alguien que ya no manda y lo que hace un ejército en activo media un abismo.
¿Es un golpe de estado o solo ruido de sables?
El asunto se ha ordenado en tres corrientes. La primera, defendida por un participante, sostiene que lo ocurrido no encaja en la definición de golpe de estado y que, en todo caso, sería un alzamiento militar. La segunda invierte el foco y, según ese mismo participante, el golpe de estado lo estaría ejecutando el PSOE, con una presencia en Latinoamérica superior a la que mantiene dentro de España. Y la tercera, la más extendida, reduce todo a ruido: declaraciones de un señor que ya no ostenta mando y a las que se concede más sombra de la que merecen.
De un militar retirado al golpe de estado: dónde está el abismo
Aquí aparece la anécdota que deshincha el relato. Quien fue asiduo al casino militar en los años 90 —federado en la FMTO antes de que se cerrara la galería del recinto— describe un ambiente con «mucho problema etílico». Y un participante lo resume así: «El ruido es de copas de whisky en el campo de golf».
Como ironiza otro participante, el golpe de estado, en todo caso, se habría cocinado en la barra de un bar o en la mesa de un casino: viene a ser lo mismo, pero más fino.