RTVC silencia la protesta contra la inmi gración ilegal en Canarias
La radiotelevisión pública canaria no emitió ni una sola imagen de la manifestación del día 27 contra la inmi gración ilegal. Miles de personas salieron a la calle en las dos capitales, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, pero el canal oficial optó por el silencio. La omisión no es casual: coincide con un aumento artefacto peligroso de llegadas de pateras y con un giro de la política migratoria del Gobierno de Sánchez que muchos canarios consideran lesivo para sus intereses.
Una protesta masiva borrada del mapa mediático
Las imágenes que circulan en redes muestran a miles de ciudadanos concentrados, pero RTVC no las difundió. La decisión contrasta con la cobertura habitual de otras movilizaciones. Los asistentes denunciaban que el Gobierno central ha destinado más de 500 millones de euros a los países de origen de los migrantes, mientras Canarias recibe 30 veces más personas de las que llegan desde esas mismas regiones. Una ONG jovenlandés ha llegado a reclamar en Naciones Unidas la «descolonización» del archipiélago, lo que añade una capa geopolítica al debate.
El «Plan Sánchez» como efecto llamada
La polémica se intensifica con la difusión del denominado «Plan Sánchez»: el anuncio de 250.000 puestos de trabajo para forasteros irregulares que, según fuentes judiciales, las mafias estarían utilizando para incentivar las travesías. «Si llegas antes de 2025, te dan trabajo», es el eslogan que circula entre los traficantes. La promesa del Ejecutivo se ha convertido en un argumento de venta que dispara las salidas desde la costa africana. Mientras tanto, la presión sobre los servicios públicos canarios –sanidad, educación, vivienda– alcanza niveles insostenibles.
¿Indignación selectiva o censura encubierta?
La ausencia de cobertura de RTVC no es un hecho aislado. Diversos analistas señalan que los medios públicos de ámbito autonómico tienden a alinearse con la narrativa del gobierno regional, que a su vez depende de los fondos estatales. En este caso, silenciar la protesta evita confrontar al electorado canario con el coste real de la política migratoria. Pero la estrategia puede volverse contraproducente: los miles de manifestantes no necesitan la televisión para saber que están siendo ignorados.
Un archipiélago en la encrucijada
Canarias es la frontera sur de Europa y soporta un peso desproporcionado de la inmi gración ilegal. La protesta del día 27 refleja un malestar creciente que, de no ser atendido, podría traducirse en un giro electoral significativo. La pregunta es si el Gobierno central rectificará su estrategia o, por el contrario, seguirá apostando por un modelo que, a la vista de los datos, multiplica la presión sobre las islas. Mientras tanto, el silencio de los medios públicos se consolida como un arma política más.
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