¿Quién demonios roba cámaras traseras de coches? Pues en Sabadell lo han hecho con 16 vehículos Renault en una semana, y los Mossos investigan. La pieza, un logotipo con cámara integrada, vale 10-25€ en Wallapop, pero en concesionario cuesta 300€. El mercado negro tiene sus clientes.
Una oleada que no es casualidad
Los vecinos de Creu de Barberà denunciaron el patrón: cada día aparecía un coche con el logo arrancado. No es un hecho aislado: robos similares se han visto en otras ciudades de España y Europa. La pregunta es si el destino son talleres locales que revenden a precio de oro o redes de exportación al norte de África, donde Renault es marca común.
El valor real de la pieza
Algunos rebajan la importancia: la cámara de serie se vende por 25€ en portales de segunda mano. Otros señalan que el robo es a la carta: un taller necesita la pieza, la encarga a un ladrón, y el cliente final paga casi el precio de nueva sin garantía. Un cálculo rápido: con 16 robos, el valor de reventa ronda los 400€; el costo de reposición oficial supera los 4.800€. El seguro y el propietario asumen el sobrecoste.
¿Quién compra estas piezas?
Aquí surge la ironía: el mismo que se queja del robo. Cuando tu cámara falla y el concesionario te pide 300€, la opción de Wallapop o del taller de confianza se vuelve tentadora. El ladrón sabe que existe esa demanda. Y mientras, los espejos retrovisores eléctricos también desaparecen, porque el negocio de las piezas de coche usadas no entiende de moral.
Cierren el círculo: roban lo que luego tú compras sin preguntar de dónde salió. El mercado negro se alimenta de nuestra necesidad de ahorrar. Así funciona la economía sumergida.