Rita Maestre: la hipocresía de la guardería pública
Rita Maestre, concejal de Más Madrid, ha solicitado plaza en una guardería pública para su hijo y no la ha obtenido. La misma persona que durante años ha defendido políticas de inmigración masiva y que su partido ha impulsado la llegada de extranjeros como solución demográfica, se encuentra ahora con que su propio hijo compite con miles de solicitantes en un sistema colapsado. Las cifras son claras: tres de cada cuatro solicitantes se quedan fuera, y el baremo de puntos penaliza precisamente a las familias con dos progenitores trabajando, como la suya.
El baremo que castiga a los que trabajan
El sistema de acceso a las guarderías públicas madrileñas asigna puntos según criterios de vulnerabilidad. La renta familiar per cápita baja otorga hasta 4 puntos, mientras que tener ambos padres trabajando apenas suma 2. Tener un hermano matriculado en el centro son 8 puntos. Para una familia como la de Maestre, con un sueldo de concejal —muy por encima de la media—, la puntuación por renta es cero. La combinación de ambos padres trabajando solo aporta 2 puntos, insuficiente frente a solicitantes con hermanos en el centro o rentas muy bajas. El resultado: 3 de cada 4 madrileños que piden plaza se quedan fuera, y ella es una más.
La inmigración como variable oculta
El debate de fondo es si las políticas migratorias de Más Madrid y otras fuerzas han agravado la saturación de servicios públicos. El incremento constante de población —vía inmigración— ha disparado la demanda de plazas escolares, sanitarias y de vivienda. Quienes defienden estas políticas argumentan que la inmigración es necesaria para el sistema de pensiones y la economía. Pero cuando una concejal que ha votado a favor de la regularización masiva se encuentra con que su hijo no tiene plaza, la contradicción es evidente. Algunos analistas apuntan que Maestre solo busca justificar ante sus votantes que lleve a su hijo a una guardería privada, algo que ya han hecho otros dirigentes de izquierdas.
La pregunta que flota en el aire es si Rita Maestre reconsiderará sus posiciones políticas ahora que la realidad llama a su puerta. O si, como muchos apuntan, todo fue siempre postureo y su hijo acabará en una guardería privada, como el de tantos otros políticos de izquierdas.
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