Flamenco en la recta de Madring: 350.000 espectadores y polémica
Minutos antes de que la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) atacara el himno, un grupo de baile saltó a la recta principal de Madring. Abanico, volantes y compás flamenco delante de un aforo de 350.000 personas. La Fórmula 1 volvía a Madrid 45 años después y eligió ese gesto como postal. En pantalla funcionó. Fuera de pantalla disparó la enésima discusión sobre qué España se enseña cuando hay cámaras de medio mundo apuntando.
Quién paga el escaparate de Madring
La primera grieta es económica. Las entradas se agotaron y el circuito presume de retorno, pero el argumento del legado tiene mala prensa: los Juegos del 92 y la Expo se vendieron con el mismo discurso y hoy una parte del público los lee como pantallas que taparon extracciones de dinero público. Nadie espera ya que un megaevento salga gratis. La segunda grieta es política y saltó en la grada, con cánticos contra el presidente del Gobierno y una petición del PSOE a la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para que los investigara.
Jota, chotis o flamenco: qué representa a España
El reproche cultural es más viejo: Madrid apropiándose de un baile andaluz para vender su circuito. Si se quería promocionar la ciudad, chotis; si se quería promocionar el país, todos los folclores, sostiene una corriente que recuerda que la jota también es madrileña. Enfrente, quien replica que el flamenco es el sello español más reconocible fuera de casa y que criticar cualquier símbolo se ha convertido en deporte nacional.
Y ahí queda la paradoja: 350.000 localidades colocadas, entradas agotadas y ni una butaca vacía por la bronca cultural. Discutir qué España baila es gratis. El escaparate, no.