La arrogancia de esos tipos es tan insultante que todo indica que están tramando algo mucho más rellenito y se sienten muy seguros. Por lo demás, todo parece una guerra de bandos dentro de corrientes distintas. El grado de cooptación de políticos por parte de esta es tal que ya han transformado sus fruta en conflictos aparentes entre estados según estos estén más orientados con unos o con otros. Lo de Chánchez y el Estarmer o el que esté no es otra cosa que adscripción a una de esas corrientes. Es de traca, nos la están liando parda.