Tito Ted
Himbersor
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Como todos sabemos el "IPC"…
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La percepción de que la inflación real ha sido cercana al 10% anual desde 2007 podría ser exagerada; un cálculo más ajustado sugiere un 3% anualizado, lo que cambia la perspectiva sobre el poder adquisitivo.
El debate sobre la inflación real, esa que sentimos en el bolsillo y no la que reflejan las estadísticas oficiales, es un clásico. Se habla mucho de cómo los índices, como el IPC, se "maquillan" con sustituciones y ajustes que no siempre captan la realidad del consumidor. Y sí, es cierto que desde la crisis financiera de 2008, se ha inyectado una cantidad ingente de dinero en la economía.
Hasta hace poco, uno podía pensar que la inflación real se acercaba al 10% anual, basándose, por ejemplo, en la revalorización del oro desde el año 2000. Si aplicamos esa tasa a un sueldo de 25.000 euros de 2007, el equivalente hoy sería astronómico, superando los 168.000 euros. Claramente, con ese dinero hoy se viviría mucho mejor que hace dos décadas, lo que choca con la realidad: en 2007, un sueldo de 25.000 euros, aunque decente, no permitía comprar una vivienda en los mejores barrios de Madrid.
Si ajustamos la lupa y consideramos una inflación real del 3% anualizado durante esos mismos 20 años, el sueldo equivalente a los 25.000 euros de 2007 sería de unos 45.000 euros actuales. Esta cifra, si bien sigue representando un aumento del poder adquisitivo, se siente mucho más coherente con la evolución del mercado laboral y el coste de vida. Un sueldo de 45.000 euros hoy permite vivir bien, pero no es una fortuna ni mucho menos.
Parece que, a pesar de las sospechas sobre la manipulación de las cifras del IPC, la inflación real no ha sido tan disparatada como algunos temían. La idea de un 10% anual nos hacía pensar en un empobrecimiento brutal, pero un 3% anualizado ajusta esa percepción. Es posible que, incluso con políticas de tipos de interés bajos tras la crisis de 2008, la inflación se mantuviera contenida en esos años.