Históricos: cómo ahorrar impuestos y esquivar las ZBE con un coche viejo
Convertir un turismo de más de 30 años en vehículo histórico permite una bonificación del 90% en el IVTM y pasar la ITV cada dos años. Pero la patata caliente está en la paradoja: esos mismos coches, considerados altamente contaminantes, pueden circular libremente por las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) mientras que un diésel moderno con etiqueta Eco se queda fuera. La normativa, aprobada en 2025, establece un límite de 96 días de uso anual, pero no fija restricción de kilometraje ni velocidad, pese a los bulos que circulan sobre supuestos topes de 5.000 km.
Las ventajas económicas: ¿cuánto se ahorra realmente?
El principal atractivo es la exención del impuesto municipal de circulación (IVTM). En ayuntamientos como Madrid, el ahorro ronda los 100-150 euros anuales para un coche de los 90. A eso se suma la ITV cada dos años en lugar de anual, lo que reduce costes y visitas al taller. Algunos conductores que ya han realizado el trámite aseguran que el proceso es sencillo y que las pegatinas de ITV desaparecen: no se entregan para históricos, sustituidas por la matrícula con H y una pegatina específica de 11 euros.
El mito de los kilómetros y la velocidad
Entre los conductores ha cundido la confusión. Mientras unos afirman que existe un límite de 5.000 km anuales y una velocidad máxima restringida, la letra del Reglamento de Vehículos Históricos solo menciona los 96 días de uso. Quienes ya han convertido su coche defienden que no hay control de kilometraje, y que la limitación diaria es difícil de fiscalizar, salvo que se usen cámaras municipales de forma masiva. La DGT no ha aclarado si el límite de 5.000 km es un requisito de las aseguradoras de clásicos o una norma estatal.
La paradoja ecológica y el riesgo municipal
Un Audi A4 TDI de 1994, cuando cumpla 30 años, podrá acceder a las ZBE de Madrid con su matrícula histórica mientras que un diésel de 2024 con todos los filtros y AdBlue no puede entrar. La situación roza el ridículo, como reconocen los propios propietarios. Pero algunos ayuntamientos ya advierten de que podrían imponer restricciones adicionales dentro de su ZBE, lo que genera desconfianza entre los que prefieren no pasarse a histórico y mantener la matrícula ordinaria.
La pregunta que queda en el aire es si el Gobierno endurecerá los controles o si los municipios acabarán torpedeando la normativa nacional. De momento, quienes han dado el paso están contentos: ahorran dinero, pasan menos ITV y, de paso, se ríen de la incoherencia climática.
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