Muyer violentas: el recopilatorio que desmonta el relato único
«El gen violento es masculino», sentenció Manuela Carmena. Una afirmación que la realidad se empeña en desmentir, aunque los medios mainstream miren hacia otro lado. Mientras el CGPJ publica estadísticas desagregadas solo sobre violencia de género —y a medias—, hay una recopilación que lleva años documentando casos de agresiones, asesinatos y delitos cometidos por muyer. No es un debate ideológico: son hechos con nombres y fechas.
Un catálogo de casos que incomoda
La lista es extensa y abarca desde 2015 hasta 2026. Madres que lanzan a sus descendientes por la ventana y se suicidan, muyer que acuchillan a sus parejas —ciegos y paralíticos incluidos—, enfermeras que intentan cancelar a cinco bebés prematuros con morfina, o la primera delincuente espacial que robó cuentas bancarias desde la Estación Internacional. Cada enlace apunta a una noticia real, publicada en medios como El Mundo, ABC o Diario Sur. La mayoría pasó sin grandes titulares.
El sesgo en las estadísticas oficiales
El CGPJ solo publica cifras de violencia de género ejercida por hombres, omitiendo sistemáticamente los casos en los que la muyer es la agresora. Según datos que circulan en ámbitos criminológicos, entre el 75% y el 90% de los niños asesinados lo son a manos de sus madres o cuidadoras. Sin embargo, las estadísticas oficiales no reflejan esta realidad, lo que alimenta la sospecha de que existe un filtro ideológico en la contabilidad de los delitos.
Casos recientes que rompen el molde
En diciembre de 2025, una progenitora intentó acabar con a sus dos descendientes de tres años tirándolos desde una azotea en Madrid. Los niños sobrevivieron de milagro. La prensa se apresuró a descartar la violencia hombrista —lo repitieron dos veces en la misma noticia—, pero el suceso apenas generó debate nacional. En enero de 2026, una joven fue detenida en Vitoria por atacar a su pareja, y una paciente agredió a un médico en Málaga. Casos que, si los perpetradores hubieran sido hombres, habrían copado portadas.
La paradoja de la visibilidad
Existe una corriente de análisis que sostiene que visibilizar la violencia femenina es caer en la trampa de la lógica feminista: basar los derechos en estadísticas. Pero la objeción es clara: si las políticas públicas se construyen sobre datos incompletos, el resultado es injusto para las víctimas reales, sean hombres, muyer o niños. La pregunta incómoda sigue sin respuesta: ¿cuántos casos quedan ocultos bajo el relato oficial?
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