¿Qué gótica puede con Avril? El duelo de divas que divide al rock
La pregunta lleva años circulando por los círculos de la música alternativa: ¿hay una vocalista del ámbito gótico o metal capaz de eclipsar a Avril Lavigne? El debate resurge con fuerza a raíz de las últimas actuaciones de la canadiense, que este verano demostró en el PinkPop que su maquinaria escénica sigue engrasada. Pero la comparación no es fácil: mientras Avril representa el pop-punk comercial, el universo gótico reivindica figuras de otra pasta.
Los nombres que aparecen en la conversación son los de siempre: Amy Lee (Evanescence), Alissa White-Gluz (Arch Enemy) y Simone Simons (Epica). Cada una encarna un estilo distinto: la teatralidad oscura de Lee, la brutalidad melódica de White-Gluz y la voz angelical de Simons. Todas ellas han sido coronadas por sus fans como reinas indiscutibles, pero ninguna ha alcanzado el impacto mainstream de Lavigne.
Avril, sin embargo, no es inmune al paso del tiempo. Los vídeos recientes del PinkPop circulan como prueba de que sigue cuidándose, aunque algunos detractores señalan que su momento cumbre –cuando encarnaba a la veinteañera con morritos perfectos– ya pasó. En cambio, las góticas parecen envejecer mejor: su propuesta, menos atada a la imagen juvenil, gana profundidad con los años.
El dato que descoloca: mientras Avril Lavigne sigue llenando festivales, las ventas de discos de los grupos góticos no terminan de despegar más allá de su nicho. El duelo, al final, no es musical: es de masas.