Solo 3 jugadores: el cuñadismo de Rajoy con la selección francesa
La conversación pública se enredó esta vez con el fútbol: de la actual selección francesa, solo tres jugadores han nacido en otro país. Y pese a eso, el expresidente español Mariano Rajoy ha vuelto a convertirse en el centro de una tormenta al insinuar que el equipo galo “no tiene franceses”. La frase, que unos le atribuyen como un exabrupto y otros como una provocación deliberada, ha reabierto la vieja pregunta sobre qué es un país y quién puede jugar en su selección.
El currículum del cuñado mayor
No es la primera vez que Rajoy protagoniza una salida de tono con aspiraciones de sentencia. En su historial público se le acumulan perlas sobre el cambio climático, su primo, los diablos y otras rarezas. La diferencia es que ahora el tema del fútbol le ha dado mayor visibilidad. Para sus críticos, es el ejemplo perfecto de cuñadismo: opinar con autoridad de lo que no se domina, usando la típica retórica de quien cree que el sentido común le exime de leer un informe.
Frente a eso, hay quienes defienden que el exmandatario simplemente dice en público lo que muchos piensan en privado. Se maneja incluso una cifra: un amplio porcentaje de la población compartiría su opinión, aunque sin encuesta que lo acredite. El choque no es solo político; es también generacional y cultural.
El contraataque: nacionalidad, identidad y datos
La respuesta más contundente llegó con la lista de la selección. De los convocados, solo tres nacieron fuera de Francia. El argumento se usa para desmontar la premisa de la que parte el comentario. Pero la controversia no se queda en la estadística: enseguida aparece la distinción entre la nacionalidad legal, que certifica un pasaporte, y la identidad nacional sentida, que es más escurridiza. Hay quien recuerda que muchos catalanes o vascos no se sienten españoles y que eso no les hace menos españoles sobre el papel.
La polémica se extiende a Argentina. A Rajoy se le atribuye también la afirmación de que allí no hay jugadores argentinos porque todos son nietos de españoles. Un chiste que, según el prisma de cada cual, o denuncia la hipocresía del multiculturalismo o demuestra una ignorancia supina sobre la nacionalidad en América Latina.
Guerra psicológica y efecto Streisand
En el plano táctico, algunos ven en las palabras del expresidente una provocación medida para desestabilizar al equipo francés antes de un enfrentamiento. Si los jugadores franceses entran al campo con la moral tocada por la disputa sobre su identidad, el rival se anota una victoria mental antes del pitido inicial.
Otros, en cambio, señalan el efecto contrario. Cada intento de ridiculizar el comentario, cada desmentido y cada artículo indignado convierten la frase en altavoz. Es el clásico efecto Streisand: cuanto más se ataca la idea, más se difunde. La pregunta final es incómoda: cuando un político reduce la identidad de una nación a la procedencia de once jugadores, ¿está diciendo una verdad que molesta o simplemente regalando una sobremesa perfecta? El cuñadismo, como la selección, juega en casa.