Os recuerdo que la Teresa se fue a la peluquería antes de meterse en cuarentena por el ébola. Y que la cosa se acabó tras haber cesado a un consejero de sanidad de Madrid y que la Soraya SS metiera por allí a los anacletos. Luego nos contaron no sé qué milonga de unas transfusiones con la sangre de una enfermera que había superado el ébola y la Teresa se curó de un día para otro. Y el marido también, que saludaba con la manita a los periodistas desde la habitación de la cuarentena. ¿No os acordáis? Y es que la memoria es mu mala, que si fuera buena lo íbamos a flippar. Na, nos pasa poco para lo que nos merecemos.
