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Opinión:Quieren que reviente todo, pero no estarán en la lista
El colapso económico que otros desean y que a ellos no les tocará
La paradoja tiene guasa: quien más espera el colapso económico rara vez se apunta a la lista de los que van a pagarlo. El desastre siempre es para otro —el que vive de alquiler, el que depende de una nómina pública, el que no tiene ningún plan B fuera del país—. Quien lo desea se coloca mentalmente un escalón por encima, con ahorros, con un huerto o con contactos, sin haber hecho nunca las cuentas de lo que significa una semana sin luz, sin agua corriente y sin médico de guardia.
Esa certeza, repetida hasta el agotamiento en cualquier conversación económica de internet, tiene nombre técnico y muy poca aritmética detrás.
Aceleracionismo: esperar la caída para que llegue antes
Existe una etiqueta para esa corriente: aceleracionismo, el «cuanto peor, mejor». La tesis engancha porque es simple: el sistema no admite reforma, así que la única salida es la caída completa, y cuanto antes llegue, antes se podrá reconstruir algo sano.
Hay variantes y no todas son ideológicas. Una parte sostiene que el deterioro es una consecuencia aritmética de la deuda, la demografía y el gasto público. Otra admite que el resultado será malo y prefiere que ocurra pronto por una razón puramente egoísta: quien se está haciendo mayor quiere tener fuerzas para lo que venga y no pasar la vejez aguantando la presión. Eso no es un argumento económico. Es logística personal.
El diagnóstico social que acompaña a estas posiciones se repite con pocos matices: una generación joven sin expectativa de futuro digno, oposiciones más codiciadas que una carrera universitaria y una desafección institucional que ya no distingue siglas. Puede haber terreno real en esa queja —vivienda, empleo, sanidad— y ahí es donde la parte analítica se confunde con la fantasía. El paralelismo que algunos trazan con el utopismo de otros espectros resulta incómodo: misma estructura, la catarsis que limpia el tablero y deja a los míos en pie.
El colapso en tercera persona: «os van a cortar la luz»
Lo revelador no es lo que se desea, sino cómo se escribe. El colapso se narra siempre en segunda o tercera persona: os van a cortar la luz, vais a ir al frente, los de a pie lo vais a pasar mal. Nadie se incluye en la frase. Es la lógica de la epidemia zombi aplicada a la economía: en el escenario imaginado, uno nunca es el zombi.
Y cuando se baja al detalle material, la cosa se agrieta. ¿Qué pasa en un edificio de ocho plantas sin agua corriente? ¿Quién atiende a un enfermo crónico cuando no hay farmacia ni médico? ¿Para qué sirve el dinero con los cajeros apagados? Las preguntas se formulan, casi nunca se contestan.
La patada hacia adelante y la factura de quien ya paga la fiesta
La mayoría no pide el colapso: lo sitúa en el horizonte. Ahí está la frontera entre desear y esperar. Tarde o temprano esto explota, y cada año de patada hacia adelante encarece la vuelta a la normalidad. Quien lo dice no quiere el incendio; quiere dejar de notar el humo.
La otra pata del argumento es la rabia de quien trabaja y no llega. Una lectura es sociológica: gente que cotiza, que no accede a vivienda y que ha agotado la paciencia, y que de momento descarga en un teclado antes de canalizar esa energía hacia quien prometa mano dura. La lectura contraria es menos amable: si a mí me va mal, que se hunda todo, que así mis carencias se diluyen en la catástrofe general. Mezquindad, consuelo de tontos o miseria moral, según quién lo mire.
En ese cóctel entra también el gasto público y la política migratoria: circulan afirmaciones sobre un acceso privilegiado de los inmigrantes a ayudas y subsidios que no vienen acompañadas de ninguna serie de datos. El cabreo es real. Los números que se le atribuyen, casi nunca.
De Putin a Marruecos: la guerra como escenario recurrente
Cuando el colapso aburre, entra la guerra. Primero fue una hipotética invasión rusa de Europa; ahora, un conflicto con Marruecos por Ceuta, Melilla y Canarias, con un supuesto plan de expansión territorial del país vecino presentado como hecho y no como hipótesis, y un relato de agravios con siglos de recorrido.
Quien sostiene esa línea rara vez explica con qué se combatiría. Material, logística y edad media de la tropa no aparecen en el relato. Sí aparece, en cambio, el patrón que se repite en cada conflicto reciente: quien tiene dinero y contactos sale del país a esperar a que escampe; quien no los tiene, va al frente.
Hay correctivos incómodos que aparecen incluso en las versiones más entusiastas. El más citado: aquí no hay petróleo. Un país que importa su energía tiene menos margen de maniobra, y una caída se parecería bastante menos a una aventura y bastante más a una factura. Ese detalle rara vez sobrevive al entusiasmo.
Con los números disponibles, el escenario sigue siendo una hipótesis sin cifras. Lo que sí es medible es la desafección que lo alimenta, y esa no se arregla con una catarsis. ¿Cuánto hay de diagnóstico económico en quien espera la caída y cuánto de simple ganas de ver arder algo que hace tiempo dejó de sentirse propio?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Yo no deseo que esto reviente, el problema es que sé que va a reventar por algún sitio antes o después»
— MapacheEnfurecido · Colapso esperado, no deseado
«Es el aceleracionismo y el «cuanto peor, mejor». Suele ser bastante popular entre gente desarraigada y que cree que la vida no le va bien.»
— gatosaurio · Definición del aceleracionismo
«Todos sin excepción hablan del colapso en tercera persona, no se incluyen entre los afectados.»
— Mayor Jasón · El colapso en tercera persona
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El colapso es inevitable y mejor cuanto antes35%
No se desea, se da por hecho40%
Es miseria moral y consuelo de tontos15%
Rabia legítima de quien perdió la paciencia10%
📌 DATOS
«NO HAY PETRÓLEO»: la dependencia de hidrocarburos importados se cita como límite duro del escenario de caída
Se sitúa en 1919 la formulación del monopolio estatal de la violencia legítima, atribuida a Max Weber
Se sostiene que hace 40 años las cosas funcionaban relativamente bien, frente al diagnóstico actual de colapso
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Hay datos que respalden que el colapso sea inminente?
No. Las cifras concretas son casi inexistentes y el diagnóstico se apoya en percepciones: vivienda inaccesible, empleo precario, desafección institucional. El colapso se presenta como certeza moral, no como escenario con probabilidad calculada, y quien le pone fecha suele hacerlo por intuición más que por series de datos.
¿Desear el colapso es cosa de una sola ideología?
No. Aparece en varios espectros y con argumentos distintos: desde la certeza de que el sistema no admite reforma hasta la rabia fiscal contra impuestos y ayudas públicas. Varias voces señalan un patrón común, el desarraigo y la falta de expectativas, más que una doctrina cerrada y reconocible.
¿Qué pasaría de verdad si el sistema reventara?
Según los escenarios descritos, los sectores con recursos y contactos saldrían del país a esperar a que pase la tormenta y volverían después; el resto afrontaría cortes de suministro, falta de atención médica y, en un conflicto, reclutamiento forzoso. Nadie con capacidad de moverse espera la catástrofe en primera fila.
📅 EVOLUCIÓN
Día 1El punto de partida es una pregunta sobre quienes desean abiertamente que el sistema reviente y qué harían sin luz, agua corriente ni médicos durante varios días
Día 1El eje se desplaza del colapso económico a un escenario de conflicto con Marruecos por Ceuta, Melilla y Canarias, con llamadas a una respuesta militar
Día 2Se consolida el diagnóstico del colapso en tercera persona: el impacto se narra siempre sobre un «vosotros» que nunca incluye a quien escribe
Día 2El cierre gira hacia el colapso social, demográfico y político, y hacia el aceleracionismo como marco de lectura de todo lo anterior
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El retrato de la paradoja central: quien espera el colapso habla siempre de él en segunda persona, nunca como afectado
✓Las variantes del aceleracionismo, desde la certeza aritmética hasta el cálculo logístico de quien se está haciendo mayor
✓El correctivo energético que desmonta el escenario: un país sin hidrocarburos propios tiene menos margen del que sugiere el relato
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Descargo de responsabilidad: Este artículo analiza corrientes de opinión sobre el colapso económico y no constituye asesoramiento financiero ni una predicción sobre la evolución de los mercados.
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