Lunsford gana el Olympia y estalla la guerra del físico
Derek Lunsford es el nuevo Mr. Olympia. El fallo, en lugar de cerrar la discusión, la ha incendiado: en las horas siguientes al resultado, la conversación ha saltado del veredicto a la anatomía. Ya no se discute solo quién ganó, sino
cómo puede ganar alguien a quien buena parte de la afición atribuye una barriga de embarazada y unas varices que, sostienen, desentonan con un campeón de élite.
Qué ha pasado en el Mr. Olympia
El nombre sobre la mesa es el de Derek Lunsford, con Nick Walker como el otro gran candidato de las quinielas previas. La reacción dominante es de rechazo frontal: se habla de
robo histórico y de un culturismo que, según esta corriente, ha muerto. Frente a ese relato circula la defensa clásica: la era actual premia el tamaño por encima de la línea, y quien juega esa baraja no hace más que responder al manual.
Aparece un tercer nombre como alternativa de futuro, el de Joan Pradels, señalado como posible campeón por su empuje en redes y su volumen de seguidores.
El carisma como criterio, que es justo lo que después se le reprocha al jurado.
Las críticas al físico del campeón
Aquí el asunto se vuelve espeso. Se afirma que el campeón contenía la tripa durante la pose y que, al relajarse, el abdomen cambió por completo. Se especula, sin prueba alguna, con retoques digitales y con imágenes que solo un teléfono móvil podría desmentir. Y se mencionan varices y problemas circulatorios como impropios de un deportista de élite.
Conviene separar la valoración estética del diagnóstico. Lo primero es legítimo y forma parte del deporte; lo segundo no lo puede firmar un aficionado mirando una foto.
El negocio de la polémica
Buena parte del enfado no apunta al atleta, sino al ecosistema que lo rodea. Se acusa a varios creadores especializados —Ares, Sroka o Hugo Van Damme— de vivir de la trifulca, de borrar comentarios incómodos y de calentar el ambiente porque el producto ya no se vende solo. La crítica tiene su ironía: el mismo público que denuncia el circo lo consume a diario.
¿Quién gana el próximo Olympia? Con los criterios vigentes, apostar por un físico de líneas clásicas sigue siendo jugarse el dinero a un caballo cojo. Pero si el jurado cambia de manual —y la presión de las redes es mucha—, Pradels deja de ser promesa y pasa a candidato. Nada de esto está escrito todavía.