Ronaldo 1997, Messi 2012: el físico contra el ordenador
Ronaldo Nazário en 1997 era, según una corriente del análisis, un delantero total: regate, disparo, cambio de ritmo y además un remate de cabeza que Messi nunca tuvo. Esa lectura suele ganar en las comparaciones porque apela a algo medible pero difícil de comparar: la superioridad física. La otra lectura recuerda que Messi, en 2012, manejaba todas las facetas del ataque, incluida la cabeza cuando hizo falta, como el gol en la final de Roma frente al Manchester United. La pregunta de quién fue mejor no se zanja con una estadística porque las estadísticas se eligieron al servicio de cada tesis.
El caso Ronaldo se sostiene sobre una idea: su cuerpo le daba un plus en todo. Los defensores de esta postura conceden que Messi era igual técnicamente, pero en un organismo sin igual. “Era como Messi, pero con otro físico”, vienen a decir. En contra, se argumenta que Ronaldo era solo un killer del área, mientras que Messi era un “ordenador con patas” capaz de desarmar al rival de mil maneras. Porque el choque no es solo de talento: es de definición de lo que significa ser completo.
La comparación se complica cuando aparecen otros nombres: Del Piero en el FIFA 98, Kaká, Lamine Yamal e incluso Castolo, el ficticio delantero de PES. Pero el duelo de fondo es el del brasileño de 1997 contra el argentino de 2012. Que cada uno elija su herramienta: la potencia o la precisión.
La comparación no se cerrará. Y quizá sea mejor así: del cuerpo de Ronaldo se hablará mientras exista nostalgia, del Messi de 2012 mientras existan vídeos. La predicción es que el próximo careo reabrirá los mismos argumentos, con la misma falta de acuerdo.