Sumelzo: 112.000 euros al año y un currículum de 12 años en el Congreso
¿Quién es Susana Sumelzo Jordán y por qué su nombre aparece en todas las conversaciones políticas de esta semana? La respuesta corta: una diputada socialista desde diciembre de 2011 que, desde diciembre de 2023, ocupa la Secretaría de Estado para Iberoamérica y el Caribe y el Español en el Mundo, un puesto por el que cobra
112.000 euros anuales, según los datos que circulan. La respuesta larga incluye un embarazo atribuido a Pedro Sánchez por «las malas lenguas», una supuesta intervención de Begoña Gómez y un currículum que, a juicio de muchos, no justifica ni el cargo ni el sueldo.
¿Cuánto cobra Susana Sumelzo como secretaria de Estado?
Los números no admiten discusión:
112.000 euros brutos al año. Esa cifra, extraída de un portal de transparencia, es la que ha encendido la mecha. Para ponerlo en contexto, se trata de una retribución superior a la de muchos ministros y muy por encima de lo que gana un español medio. El cargo, creado o reformulado en diciembre de 2023, depende del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. La pregunta que sobrevuela es inevitable: ¿qué hace exactamente una secretaria de Estado para Iberoamérica que justifique ese desembolso?
La trayectoria de Sumelzo, según los datos que se manejan, incluye
12 años y 2 meses como diputada en el Congreso (de diciembre de 2011 a enero de 2024) y algo más de tres años como senadora (de marzo de 2008 a septiembre de 2011). Es decir, toda una vida en el aparato institucional. Quienes critican su nombramiento señalan que no hay titulación ni preparación específica que respalde su salto a un puesto de tanta responsabilidad. Quienes la defienden —si es que alguien lo hace— argumentan que su experiencia parlamentaria es aval suficiente.
El embarazo de Pedro Sánchez: bulo, rumor o realidad
Aquí conviene ser muy cuidadoso. Lo que circula es un rumor: que Sumelzo se quedó embarazada de Pedro Sánchez, que él la convenció para abortar y que Begoña Gómez, al enterarse, obligó a Sánchez a tomar cartas en el asunto.
No hay una sola prueba que respalde esta versión. Es el típico bulo que se propaga por los mentideros digitales y que, como suele ocurrir, nadie se molesta en verificar. La propia dinámica de la conversación lo evidencia: hay quien pregunta insistentemente «¿pero es o no es?» y nadie responde con datos.
Lo llamativo es que el rumor sirve para dos cosas. Primero, para alimentar el morbo. Segundo, para desviar la atención de lo que sí es verificable: el sueldo, el cargo y la idoneidad. Como señala un análisis recurrente, da igual si hubo embarazo o no; lo relevante es que Sumelzo ejerce un puesto para el que, presuntamente, no tiene ni titulación ni preparación específica. Y eso no es un bulo: lo publica el propio Gobierno en sus portales de transparencia.
El CV de Sumelzo y el de Begoña Gómez: comparaciones inevitables
La comparación con Begoña Gómez ha sido inmediata. Se dice que ambos currículums guardan un parecido sospechoso: largas carreras institucionales, cargos bien remunerados y una ausencia llamativa de logros concretos que justifiquen el ascenso. La diferencia es que Gómez no cobra del erario público, mientras que Sumelzo sí.
112.000 euros al año salen de los impuestos de todos.
El argumento que más se repite es el del «enchufe». Una persona que lleva desde 2008 viviendo de la política, que ha pasado por el Senado y por el Congreso, y que ahora aterriza en un puesto de libre designación con un sueldo de seis cifras. No es un caso único, pero sí paradigmático de una forma de hacer política que indigna a una parte creciente de la población.
¿Es legal cobrar 112.000 euros por un cargo sin titulación específica?
Legal, sí. Los altos cargos son de libre designación y no requieren una titulación concreta. Otra cosa es que sea ético o que responda a criterios de mérito y capacidad. La ley no exige un máster en relaciones iberoamericanas para ser secretario de Estado. La política, tampoco. Lo que exige la ciudadanía es otra cosa: que quien cobra 112.000 euros al año demuestre que los vale.
El problema de fondo es estructural.
Cada alto cargo colocado por el partido de turno contribuye a financiar la maquinaria partidista, según una teoría que circula con fuerza: una parte del sueldo acaba engrosando las arcas del partido. No hay pruebas de ello en este caso, pero la sospecha planea sobre todos los nombramientos de este tipo.
El bulo del embarazo y la estrategia de la distracción
Volvamos al principio. ¿Quedó embarazada o no? La respuesta honesta es que no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que el rumor existe, que se ha difundido con rapidez y que ha servido para que el nombre de Sumelzo esté en boca de todos. Si el objetivo era desviar la atención de los problemas reales del Gobierno, el tiro ha salido por la culata: ahora se habla de Sumelzo, de su sueldo y de su currículum.
La ironía final es que, en política, a veces el bulo más disparatado termina destapando una verdad incómoda. No la del embarazo, sino la del enchufismo. Y esa, por desgracia, no es un rumor.