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(imagen visible para usuarios registrados)El director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio, durante la presentación en el Congreso del Informe anual de Seguridad Nacional. (EFE/Kiko Huesca)
El nefasto resultado de la desclasificación de documentos sobre la llegada de forasteros en Ceuta ha provocado que muchas voces dentro del Gobierno y del PSOE señalen al director del Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio. Se le culpa por haber llevado demasiado lejos el apoyo a la tesis del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que desde el principio apuntó a que la culpa estuvo en el CNI. "Con esos informes sobre la mesa, ¿cómo lo llevó tan lejos? Tenía que haber entendido que Margarita no se movía por el pulso con Marlaska, que lo tienen, sino porque anticipó que la causa podía judicializarse. Es magistrada y sabe lo que implica", explica un miembro del Gobierno a El Confidencial.
"La estrategia no puede acabar en que la mejor opción sea publicar informes secretos que van contra el relato que estamos defendiendo", se queja otro. "Ha sido un error de cálculo catastrófico que, por el peso enorme que tiene Diego Rubio, ha arrastrado al presidente y al Gobierno entero", lamenta un tercero. No obstante, unos y otros coinciden en la gran inteligencia y brillantez de Rubio para la comunicación, por lo que no se explican cómo "no vio venir" que la publicación se volvería contra el Gobierno. "Tal vez es que lo suyo sea la estrategia a largo plazo, donde tiene una visión privilegiada, y no tanto el regate corto de la comunicación de crisis", subrayan.
Rubio ha demostrado "desconocimiento de cómo funciona la seguridad y soberbia a la hora de no admitir errores"
Otras fuentes del Ejecutivo apuntan a que Rubio "calculó que la publicación serviría para señalar al CNI y que el debate público se instalaría en que o no vio venir las llegadas masivas a Ceuta o no lo avisó por los canales adecuados. Pero esto no ha funcionado porque lo que ha quedado es que el CNI avisó y que además no fue el único que lo hizo. Los documentos han puesto todavía más presión en lo que hizo el Gobierno. Había que haber contemplado que esto podía pasar", analizan fuentes del Ejecutivo que, sin embargo, no ponen en duda el hecho de utilizar al servicio de inteligencia para defender al Gobierno.
Algunas voces retroceden incluso a antes del asalto. "Diego Rubio debería haber advertido al presidente de los aumentos de entradas que se estaban produciendo. Sobre todo por el precedente del asalto en 2021", apuntan. Tal y como publicó El Español, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, mantuvo una conversación telefónica con Rubio el 27 de julio por el incremento de las llegadas de forasteros, y el jefe de Gabinete de Sánchez no le dio importancia porque consideró que era el mismo fenómeno de todos los años. Desde Moncloa puntualizaron que sí actuó: habló con Interior y se adoptaron medidas. Pero los sindicatos policiales han denunciado que los efectivos que estaban en la frontera de Ceuta el día 30 de julio eran absolutamente insuficientes.
POR Juan Fernández-Miranda Ana Sánchez Ana Belén Ramos
Hay coincidencia en señalar a Rubio como culpable de la estrategia y no a Pedro Sánchez, pese a que el presidente del Gobierno la asumió en primera persona al publicar un mensaje en la red X el miércoles por la noche para explicar que los informes desclasificados debían interpretarse a favor del Ejecutivo y no al revés, como se estaba haciendo. Este mensaje encaja a la perfección con los que Rubio ha estado trasladando en privado, prueba inequívoca de su desesperación ante el fracaso de su estrategia. Su estado de nervios fue tal tras la desclasificación de los documentos que, en un hecho inédito, la secretaria de Estado de Comunicación remitió a los periodistas que cubren habitualmente Moncloa un supuesto comunicado del CNI. En él, esta institución, que nunca hace comunicados y tampoco lo hizo el miércoles, asumía no haber detectado la "magnitud y naturaleza" de lo que sucedió. La realidad, como ha podido contrastar El Confidencial, es que esa información difundida selectivamente por Moncloa atribuyendo la autoría al CNI era en realidad un mensaje de la Secretaría de Estado de Comunicación.
Hay un cuarto problema añadido: la contumacia en el error a lo largo del jueves, a pesar de que Robles, respaldada ya por la publicación de los documentos, intentó ofrecer un relato unificado. "En España cumplimos todos con nuestra obligación. El Gobierno cumple con su obligación, las Fuerzas Armadas, las instituciones, la Policía, la Guardia Civil", señaló, volviendo a defender específicamente el trabajo del CNI pero subrayando, por un lado, que "sin duda todo se puede mejorar" y, por otro, que la magnitud del asalto a la frontera de Ceuta no tiene "muchos precedentes".
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Crecen en el Gobierno y el PSOE las voces que señalan a Diego Rubio por la "catastrófica" cadena de errores en Ceuta
"Con esos informes, no se podía llevar tan lejos la estrategia de Marlaska de culpar al CNI", aseguran los críticos mientras el jefe de Gabinete de Sánchez insiste en su plan pese al mayoritario rechazo en la prensa
(imagen visible para usuarios registrados)El director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio, durante la presentación en el Congreso del Informe anual de Seguridad Nacional. (EFE/Kiko Huesca)
El nefasto resultado de la desclasificación de documentos sobre la llegada de forasteros en Ceuta ha provocado que muchas voces dentro del Gobierno y del PSOE señalen al director del Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio. Se le culpa por haber llevado demasiado lejos el apoyo a la tesis del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que desde el principio apuntó a que la culpa estuvo en el CNI. "Con esos informes sobre la mesa, ¿cómo lo llevó tan lejos? Tenía que haber entendido que Margarita no se movía por el pulso con Marlaska, que lo tienen, sino porque anticipó que la causa podía judicializarse. Es magistrada y sabe lo que implica", explica un miembro del Gobierno a El Confidencial.
"La estrategia no puede acabar en que la mejor opción sea publicar informes secretos que van contra el relato que estamos defendiendo", se queja otro. "Ha sido un error de cálculo catastrófico que, por el peso enorme que tiene Diego Rubio, ha arrastrado al presidente y al Gobierno entero", lamenta un tercero. No obstante, unos y otros coinciden en la gran inteligencia y brillantez de Rubio para la comunicación, por lo que no se explican cómo "no vio venir" que la publicación se volvería contra el Gobierno. "Tal vez es que lo suyo sea la estrategia a largo plazo, donde tiene una visión privilegiada, y no tanto el regate corto de la comunicación de crisis", subrayan.
Rubio ha demostrado "desconocimiento de cómo funciona la seguridad y soberbia a la hora de no admitir errores"
Otras fuentes del Ejecutivo apuntan a que Rubio "calculó que la publicación serviría para señalar al CNI y que el debate público se instalaría en que o no vio venir las llegadas masivas a Ceuta o no lo avisó por los canales adecuados. Pero esto no ha funcionado porque lo que ha quedado es que el CNI avisó y que además no fue el único que lo hizo. Los documentos han puesto todavía más presión en lo que hizo el Gobierno. Había que haber contemplado que esto podía pasar", analizan fuentes del Ejecutivo que, sin embargo, no ponen en duda el hecho de utilizar al servicio de inteligencia para defender al Gobierno.
Algunas voces retroceden incluso a antes del asalto. "Diego Rubio debería haber advertido al presidente de los aumentos de entradas que se estaban produciendo. Sobre todo por el precedente del asalto en 2021", apuntan. Tal y como publicó El Español, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, mantuvo una conversación telefónica con Rubio el 27 de julio por el incremento de las llegadas de forasteros, y el jefe de Gabinete de Sánchez no le dio importancia porque consideró que era el mismo fenómeno de todos los años. Desde Moncloa puntualizaron que sí actuó: habló con Interior y se adoptaron medidas. Pero los sindicatos policiales han denunciado que los efectivos que estaban en la frontera de Ceuta el día 30 de julio eran absolutamente insuficientes.
POR Juan Fernández-Miranda Ana Sánchez Ana Belén Ramos
Hay coincidencia en señalar a Rubio como culpable de la estrategia y no a Pedro Sánchez, pese a que el presidente del Gobierno la asumió en primera persona al publicar un mensaje en la red X el miércoles por la noche para explicar que los informes desclasificados debían interpretarse a favor del Ejecutivo y no al revés, como se estaba haciendo. Este mensaje encaja a la perfección con los que Rubio ha estado trasladando en privado, prueba inequívoca de su desesperación ante el fracaso de su estrategia. Su estado de nervios fue tal tras la desclasificación de los documentos que, en un hecho inédito, la secretaria de Estado de Comunicación remitió a los periodistas que cubren habitualmente Moncloa un supuesto comunicado del CNI. En él, esta institución, que nunca hace comunicados y tampoco lo hizo el miércoles, asumía no haber detectado la "magnitud y naturaleza" de lo que sucedió. La realidad, como ha podido contrastar El Confidencial, es que esa información difundida selectivamente por Moncloa atribuyendo la autoría al CNI era en realidad un mensaje de la Secretaría de Estado de Comunicación.
Los tres errores de Rubio
¿Cómo cometió Rubio el error de cálculo más grave en la crisis de seguridad más grave que sufre España desde hace décadas? Un miembro del Gobierno señala tres ingredientes: "Desconocimiento de cómo funciona la seguridad, soberbia a la hora de no admitir errores y no darle a la inmi gración irregular la gravedad que tiene".Hay un cuarto problema añadido: la contumacia en el error a lo largo del jueves, a pesar de que Robles, respaldada ya por la publicación de los documentos, intentó ofrecer un relato unificado. "En España cumplimos todos con nuestra obligación. El Gobierno cumple con su obligación, las Fuerzas Armadas, las instituciones, la Policía, la Guardia Civil", señaló, volviendo a defender específicamente el trabajo del CNI pero subrayando, por un lado, que "sin duda todo se puede mejorar" y, por otro, que la magnitud del asalto a la frontera de Ceuta no tiene "muchos precedentes".
Cero dimisiones
En lugar de converger en un relato único, Moncloa mantuvo su estartegia. Grande-Marlaska, en el ojo del huracán tras la publicación de los informes, advirtió que no piensa dimitir porque "no hay ninguna razón" para ello, y se aferró al supuesto comunicado del CNI difundido por la Secretaría de Estado de Comunicación para insistir en su tesis de que los servicios de inteligencia no alertaron de lo que sucedería en Ceuta. Pese a no haber ansioso de los servicios de inteligencia, Grande-Marlaska citó el supuesto comunicado para sostener que el CNI había admitido "muy claramente" que no emitió "ningún tipo de alerta" en los "términos" de lo que sucedió en Ceuta. Para el ministro, la publicación de los documentos demuestra que "todas las alertas con las que contábamos eran las propias de la época veraniega cuando se incrementan las entradas irregulares en Ceuta, fundamentalmente a nado".Cargando…
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