Querido alumno universitario de grado: Te estamos engañando

El origen de este problema. Según la profesora, radica en una dinámica promovida por el sistema educativo que prioriza la promoción de curso sobre el aprendizaje real. “Los alumnos van pasando de curso con materias suspensas. Llegan a cuarto de la ESO sin tener ni idea de matemáticas”, explica. La consecuencia directa de esto, señala, es un nivel académico “catastrófico” en etapas clave como el Bachillerato.


Un sistema que prioriza las estadísticas
 

La universidad detecta graves carencias académicas entre el alumnado: "Les hacemos creer que tienen más nivel del que poseen en realidad"​

“Catedráticos, decanos y coordinadores aseguran que algunos estudiantes entran en la facultad "inmaduros y sin hábito lector" y con importantes lagunas científicas y humanísticas”​


Hace décadas que la universidad española se convirtió en una continuación del instituto. El nivel es bajo porque así se ha buscado desde la clase política. Ahora bien, el nivel de catedráticos, decanos y coordinadores es aún más dantesco. Sostener toda la estructura sobredimensionada de universidades requiere de carnaza en cantidad, da igual el nivel. Quizás el problema no es tanto el nivel del estudiante actual sino de cuantas universidades y personal universitario sobra. Quizás, con menos universidades y concentrando la calidad podría empezar a destacar alguna a nivel internacional.
 

La universidad detecta graves carencias académicas entre el alumnado: "Les hacemos creer que tienen más nivel del que poseen en realidad"​

Lo mismo dicen los profesores de Bachillerato y ESO.

Lo que no veo es que hagan propuestas de mejoras. O una huelga, o endurecer los exámenes de acceso...

Y lo de planes de estudios anticuados ya para otro día. Que esta gente no cambia el plan ni reorganizan los contenidos de las asignaturas.

Tenemos un sistema educativo de 1970, ... a partir de los 16 años podrían estudiar el 90% de las cosas en casa y usar el aula para HACER no para escuchar lo que viene en un manual/Power point.

No están preparados para el mundo moderno, así llegan a las empresas los jóvenes, sin saber hacer la O con un cigarrillo de hierba.

Antes a los 21 años eras un hombre útil para la sociedad, ahora ya si eso con 30.
 
Se han olvidado de comentar la enseñanza en lenguas regionales españolas como el vascuence. Los vascos usan el español como lengua transversal ya que solo algo menos del 17.5% lo habla en casa según los propios estudios estadísticos hechos por el gobierno del País Vasco, siendo el español el lenguaje del día a día

VOX si quiere subir en las vascongadas solo tiene que seguir exigiendo la enseñanza en español y luchar contra la eukalmemocracia paso a paso lo conseguirán
 
Última edición:
Lo mismo dicen los profesores de Bachillerato y ESO.

Lo que no veo es que hagan propuestas de mejoras. O una huelga, o endurecer los exámenes de acceso...

Y lo de planes de estudios anticuados ya para otro día. Que esta gente no cambia el plan ni reorganizan los contenidos de las asignaturas.

Tenemos un sistema educativo de 1970, ... a partir de los 16 años podrían estudiar el 90% de las cosas en casa y usar el aula para HACER no para escuchar lo que viene en un manual/Power point.

No están preparados para el mundo moderno, así llegan a las empresas los jóvenes, sin saber hacer la O con un cigarrillo de hierba.

Antes a los 21 años eras un hombre útil para la sociedad, ahora ya si eso con 30.

Las narices. Una promoción actual de grado de ingeniería, la metes en un plan de estudios de los 70 (6 años + Proyecto Fin Carrera) y abandonan todos antes de Semana Santa. El nivel era mucho más elevado desde el primer año, tanto en contenidos como en exigencia.

Las carreras de letras, aunque fueran más asequibles, tenían también su miga, y la licenciatura eran 5 años.

Las medicinas y enfermerías deben de ser las únicas que han mantenido un poco el nivel (por suerte)
 
Me parto, cuando estudié en la fase selectiva a la segunda convocatoria suspendida ibas a la calle, y al catedrático le daban 4 oportunidades.
 
Las narices. Una promoción actual de grado de ingeniería, la metes en un plan de estudios de los 70 (6 años + Proyecto Fin Carrera) y abandonan todos antes de Semana Santa. El nivel era mucho más elevado desde el primer año, tanto en contenidos como en exigencia.

Las carreras de letras, aunque fueran más asequibles, tenían también su miga, y la licenciatura eran 5 años.

Las medicinas y enfermerías deben de ser las únicas que han mantenido un poco el nivel (por suerte)

No pasaria ninguno la fase selectiva
 
El artículo que abre el hilo tiene su miga, pero yo quiero centrarme en dos conceptos que invalidan todo lo bueno que pudiera tener:

1. El profesor que se queja, imparte la asignatura de "Dirección Estratégica de la Empresa". Él mismo reconoce que no es algo realmente importante, cuando lo compara con Medicina o con Ingeniería de Caminos. Ni Bill Gates, ni Steve Jobs, ni Amancio Ortega, necesitaron un curso de "Dirección Estratégica de la Empresa" para crear las suyas y hacerlas exitosas. Se trata pues de una asignatura que básicamente vende humo.

2. El paradigma pedagógico de este profesor es arcaico y funcionarial, él mismo lo retrata cuando dice "jamás hubieras superado esta asignatura hace 10 o 20 años", donde lo importante de la frase está donde menos se lo espera: su asignatura no es una fuente de conocimiento ni una herramienta intelectual que aprender, su asignatura es un "obstáculo a superar".

Mi solución al problema que plantea este profesor, sería prescindir de este profesor y reemplazarlo por alguien más capaz de alcanzar los objetivos educativos a que debe atenerse.
 
Las narices. Una promoción actual de grado de ingeniería, la metes en un plan de estudios de los 70 (6 años + Proyecto Fin Carrera) y abandonan todos antes de Semana Santa. El nivel era mucho más elevado desde el primer año, tanto en contenidos como en exigencia.

Las carreras de letras, aunque fueran más asequibles, tenían también su miga, y la licenciatura eran 5 años.

Las medicinas y enfermerías deben de ser las únicas que han mantenido un poco el nivel (por suerte)
No es verdad. Ten en cuenta que el conocimiento se acumula, ahora se estudia en muchos casos lo mismo + lo que se haya avanzado.

Al menos es así en economía, yo estudié modelos clásicos, keynesiano, Mundell-Fleming, la curva de Phillips, Lucas, Taylor ... muchos ya están más que desfasados

De todas formas me refería al sistema en si, a la forma de dar clase, contenidos, exámenes, calendarios... más o menos lo mismo 50 años después.
 
No es verdad. Ten en cuenta que el conocimiento se acumula, ahora se estudia en muchos casos lo mismo + lo que se haya avanzado.

Al menos es así en economía, yo estudié modelos clásicos, keynesiano, Mundell-Fleming, la curva de Phillips, Lucas, Taylor ... muchos ya están más que desfasados

De todas formas me refería al sistema en si, a la forma de dar clase, contenidos, exámenes, calendarios... más o menos lo mismo 50 años después.
Se estudia lo mismo.... pero sobrevolando muy por encima un montón de cosas. En ingenierías se sigue estudiando álgebra, pero no es lo mismo un examen de una hora en que te piden multiplicar matrices que un examen de cinco horas en el que tienes un problema prácticamente irresoluble de reducidas canónicas. Sin embargo, visto desde fuera, los dos alumnos “tienen álgebra”. Exagero un poco para que se pille la idea.

En Económicas, planes antiguos de 5 años, había también una base matemática bastante dura que la gente arrastraba varios cursos. Asignaturas de micro y macro en cambio no han variado mucho.

Lo que ha supuesto un cambio enorme es todos los recursos que internet pone a disposición de los alumnos para ayudarles a trabajar las asignaturas. Hace 20-30 años, había que tirar de libros. Y luego, todas las herramientas informáticas, CAD, cálculo mecánico... han facilitado muchísimo la tarea a los estudiantes (y profesionales, claro), cuando antes había que hacerlo a pelo.
 
Se estudia lo mismo.... pero sobrevolando muy por encima un montón de cosas. En ingenierías se sigue estudiando álgebra, pero no es lo mismo un examen de una hora en que te piden multiplicar matrices que un examen de cinco horas en el que tienes un problema prácticamente irresoluble de reducidas canónicas. Sin embargo, visto desde fuera, los dos alumnos “tienen álgebra”. Exagero un poco para que se pille la idea.

En Económicas, planes antiguos de 5 años, había también una base matemática bastante dura que la gente arrastraba varios cursos. Asignaturas de micro y macro en cambio no han variado mucho.

Lo que ha supuesto un cambio enorme es todos los recursos que internet pone a disposición de los alumnos para ayudarles a trabajar las asignaturas. Hace 20-30 años, había que tirar de libros. Y luego, todas las herramientas informáticas, CAD, cálculo mecánico... han facilitado muchísimo la tarea a los estudiantes (y profesionales, claro), cuando antes había que hacerlo a pelo.
He visto las mates de economía en los años 70 y es complicar y marear al alumno absurdamente.

Lo que pasa es que han quitado esa dificultad y en vez de sustituirla por, no sé, enseñar algo más algún programilla informatico tipo R, o Excel, pues añaden asignaturas chorra
 

UNIVERSIDAD​

«Cuando vemos un examen bien escrito, razonado y sin faltas, los profesores lloramos»​

El bajo nivel de los alumnos preocupa a los docentes de Derecho de la UIB​

 
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Tocho interesante sobre el bajón de nivel de los alumnos. Curiosamente el señor funcionario dice estar 'atado' y obligado a aprobarlos, con lo indiscutible que debe ser y todo eso.

Llevo impartiendo clases en la universidad cerca de 25 años, dos de ellos en la Universidad Complutense de Madrid y el resto en la Universidad de Granada. Por mis clases han pasado directivos de grandes empresas que tenían más o menos mi edad cuando les di clase y otros que, en sus generaciones respectivas, han ido ganándose un puesto en la sociedad gracias a su formación y a su esfuerzo.

La primera asignatura que impartí fue en el curso 1997/98. Era Dirección Estratégica de la Empresa (sigo aún impartiéndola), entonces del plan antiguo de 5 años de Económicas y Empresariales. Tenía matriculados 524 alumnos en cada grupo. Era imposible distinguir las caras de los que se sentaban atrás en aquellas gigantescas aulas del Pabellón de Tercer Curso de la UCM. Eso sí, las aulas estaban llenas. Algunos alumnos se tenían que sentar en las escaleras porque no cabían.

En las horas de tutoría, los alumnos hacían cola en la puerta de mi despacho. Responder todas las consultas, curiosidades, dudas… era tan agotador como satisfactorio. Las constantes preguntas de los estudiantes en clase me obligaban a llevar la materia muy preparada. Yo ya tenía 25 años y no recuerdo estudiar más que entonces.

La asignatura era dura y las preguntas de desarrollo configuraban exámenes que duraban horas. Era imposible corregir todo aquello en menos de diez días. Las revisiones eran complejas (sobre todo para los que estaban entre el 4 y el 5).

Todo lo anterior es tan sólo un eco del pasado.

Hoy me dedico a engañar más que a enseñar. Me explico a continuación.

Los grupos hoy son de unos 50 alumnos, de los cuales raramente viene a clase más de un 30%. Los que vienen, lo hacen en su mayoría con un portátil y/o un teléfono móvil que utilizan sin ningún resquemor durante las horas de clase. Las caras de los alumnos se esconden tras las pantallas. De hecho, me sé mejor las marcas de sus dispositivos que sus rasgos faciales. Es raro que alguien pregunte, por mucho que se les incite a hacerlo. Quince minutos antes de que acabe la clase ya están recogiendo sus cosas, deseosos de salir.

Cada vez me siento más como un profesor del instituto de una serie mediocre de los 80 que como un catedrático. A menudo tengo que callarme porque el rumor generalizado se extiende por el aula y me da vergüenza mandar callar a universitarios constantemente. He separado a gente para que no hablen entre ellos, he expulsado alumnos del aula y me he llegado a marchar de clase ante el más absoluto desinterés.

Soy consciente que para vosotros, soy sólo un estímulo más que compite con las redes sociales y el vasto imperio de internet. Evidentemente, soy más aburrido que un video de influencers de Tiktok.

Como respuesta a este panorama y, siguiendo las cambiantes normativas universitarias (siempre peores que las anteriores), los profesores hemos tomado cartas en el asunto con las siguientes medidas:

-El nivel de la asignatura ha bajado. Impartimos menos temas de manera mucho más superficial.

- Hacemos parciales tal y como establece la evaluación continua para tratar de aprobar a un mayor número de alumnos, pues un número de suspensos superior, a lo que la universidad establece como límite, conlleva una sanción que influye en el presupuesto del departamento, esclavizado a través del denominado contrato-programa.

- El nivel de los trabajos y presentaciones de los alumnos no pasaría, en su mayoría, los estándares del teatrillo de Navidad de primaria. Pero eso, para nosotros es más que suficiente para poner un 5.

De este modo, cumplimos el contrato-programa, el departamento es feliz, la universidad es feliz, nuestros alumnos aprueban, creen que saben algo y son felices y nosotros languidecemos ante la triste realidad.

Por eso, te digo que me dedico a engañarte, querido alumno/a. Vives en una mentira que nosotros edulcoramos. Por eso, es mejor que si quieres seguir viviendo en tu burbuja, mientras puedas, no sigas leyendo, ya que voy a contar lo que hay detrás de Matrix.

Bueno, si sigues leyendo, lo haces bajo tu propia responsabilidad. No digas que no te advertí. Aquí van algunas realidades que no te van a gustar:

  1. Te faltan habilidades básicas indispensables en estudios superiores. No tienes capacidad de expresión. Tu vocabulario es muy básico y se limita a verbos débiles (hacer, ser, estar) en lugar de específicos como desarrollar, evolucionar, ampliar, …
  2. Por ello, cuando entregas un trabajo o haces una exposición de un texto que has copiado de Wuolah, El rincón del vago u otros, donde plantas frases como «considerando la posibilidad de articular el concepto de selección adversa con las bases teóricas de la economía de las organizaciones…», sé de sobra que no lo has escrito tú porque, para más INRI, cuando te pregunto en clase sobre el significado de esa frase, no sabes qué contestar.
  3. Por supuesto, al exponer en clase, la frase del punto anterior la has leído literalmente de tu móvil, del que no despegas los ojos aún enfrente de tus compañeros, y la has colocado en una transparencia de Powerpoint cuyo diseño en 1995 ya estaba obsoleto. El resto de tu presentación se limita al «efecto karaoke», leer los interminables párrafos que has cortado y pegado.
  4. No sabes estar. Sí, estar. Balbuceas, te encorvas, no fijas la mirada, llevas una o las dos manos en los bolsillos, vienes a una exposición en chándal o con leggins… No te dignas a respetar la institución milenaria que te acoge y que se llama universidad. No entiendes lo que eso significa y tampoco tienes ningún interés en saberlo.
  5. Si tu expresión es limitada, tu escritura lo es más. Se nota que ya no se hacen dictados en educación secundaria. Caso aparte merecen los alumnos que no hablan español y no comprendo qué hacen ocupando un asiento, especialmente aquellos provenientes del país creador de Tiktok.
  6. Jamás hubieras superado esta asignatura hace 10 o 20 años. De hecho, de tu clase, no más de 10 personas seguirían admitidas en estos estudios. Te lo dice un licenciado que acabó dos titulaciones en la Universidad Carlos III de Madrid donde tras 4 convocatorias suspensas de una asignatura, ibas a la calle.
  7. Tu nivel de lenguas extranjeras es nulo. Doy clases en un Máster íntegramente en inglés donde apenas hay españoles y el nivel de los estudiantes extranjeros es infinitamente superior. De hecho, el máster es lo único que alimenta mi motivación a enseñar.
  8. Las habilidades blandas brillan por su ausencia. ¿Liderazgo, resiliencia, trabajo en grupo? Son básicas para cualquier empleo. Cuando me escribes un email para decirme que te has peleado con tus compañeros de grupo o envías a tu progenitora a una revisión de exámenes, mi perplejidad no cabe en mi persona. Hace años que no recomiendo a ningún alumno para ninguna empresa.
  9. Vives anestesiado por las redes sociales. ¿Te crees que no me entero? Mientras doy clase veo tu cara de soslayo tras la pantalla con risitas y yo sé que explicar la cadena de valor de la empresa es de todo menos gracioso. No estás en clase, estás en Instagram. Pero yo me hago el […] y miro para otro lado.
Estos puntos son sólo la cima del Iceberg. Los profesores estamos hartos de formarnos en técnicas docentes multidiversas y de pelajes exóticos para motivar al alumnado. Lo que está claro es que si tú, estudiante, no tienes interés, yo no puedo plantarlo en ti. Pero sí puedo hacerte creer que vales, aunque sepa que es mentira. Me he convertido en un experto en hacerlo porque el sistema me lo exige y cumplo. Y rezo por que esto sólo me ocurra a mí, y como mucho en mi facultad, pero no ocurra en Medicina o Ingeniería de caminos, sobre todo cuando cruce un puente o, Dios no lo quiera, esté en la camilla de un quirófano.

Podemos echarle la culpa a la universidad pública y tiene bastante, pero no toda. «Si quieren calidad, que se vayan a la privada», he escuchado por ahí. Y los números van apuntando en esa dirección. Quizás, el pago de una matrícula de cuatro ceros aumente la motivación en lugar de las irrisorias tasas académicas públicas. Puede que la universidad pública reaccione cuando la privada le coma la tostada, cosa que está haciendo muy bien.

No obstante, mis evaluaciones docentes son muy buenas y las he publicado. Pero no soy una excepción. Cuando hablo con compañeros coinciden con mi visión. Escribir esto es arriesgado y es más cómodo callar y obrar. Lo entiendo perfectamente, patada y al área es la actitud mayoritaria.

No quiero terminar exponiendo un problema sin dar soluciones. Las hay. Pero para ello, hay que romper el paradigma en que estamos sumergidos y ser muy valientes. He aquí algunas propuestas incómodas:

  1. No somos todos iguales. Hay estudiantes con vocación e interés eclipsados por la mediocridad imperante. Centrémonos en ellos. La universidad es para formar a las élites intelectuales. Esa frase es del insigne Gregorio Peces-Barba, mi rector cuando estudiaba en la Universidad Carlos III, padre de la Constitución y socialista de los de verdad (cómo han cambiado las cosas). La Formación Profesional forma grandes profesionales que no han de ser universitarios.
  2. Devolvamos al profesorado universitario las competencias perdidas como autoridad intelectual a la hora de diseñar planes de estudio, modelos de enseñanza y currículum. No podemos esperar dos años a que la ANECA dé el visto bueno a una modificación de los planes de estudio. El mundo cambia demasiado rápido para seguir impartiendo contenidos obsoletos.
  3. Reforcemos las capacidades básicas en enseñanzas no universitarias: Enseñar a pensar, a enfrentarse a obstáculos, a expresarse, a tener modales, a leer y escribir bien en español e inglés, a tener tolerancia a la frustración y, sobre todo, a buscar la superación constante.
  4. Eliminemos cualquier rastro de gadgets tecnológicos en la enseñanza (lo que incluye ordenadores portátiles). Darle un Chromebook a un niño de 10 años es como darle una cuchilla de afeitar a un bebé. SEÑORES TECNO-POGRE LEAN ESTO POR FAVOR: Cruzar un puente no te hace ingeniero de caminos, de la misma manera que tener un ordenador no te hace nativo digital. Mis alumnos no saben, en su mayoría, elaborar un Excel o dar formato a un texto en Word. Las TICs a edades tempranas sólo sirven para distraer. La plasticidad neuronal se desarrolla con lápiz y papel, no con la dictadura de los teclados.
  5. Hacer sentir a los chavales orgullosos de quienes son y donde están, con admiración hacia lo que les rodea y hacia otras culturas. Fomentar la curiosidad innata y el respeto. Crear descubridores y jamás plantar la semilla del repruebo o la desolación. Huir de los nacionalismos, siempre manipuladores y huir de los populismos, de cualquier cosa negativa que acabe en ismo. La mente de un niño es sagrada.
  6. Fomentar la cultura de la competición y la colaboración en todo tipo de enseñanzas. El esfuerzo conlleva recompensa, a veces a largo plazo. Los mejores serán premiados y los peores se quedarán fuera de juego y, si quieren volver a entrar tendrán que esforzarse más, o bien, centrarse en otro juego, esto se llama flexibilidad académica. Si tu descendiente es malísimo en matemáticas, pero le encanta tocar la guitarra, quizás tengas que ponerle un profesor particular en guitarra y no en mates. Y el sistema ha de aceptar esto. Saquemos lo mejor de cada individuo.
  7. Con 18 años no sabes, salvo que tengas una vocación innata, que es lo que quieres estudiar (yo no lo sabía, pero tuve suerte al elegir). Flexibilicemos los primeros años universitarios y de FP. Las titulaciones no han de ser bloques de cemento. ¿Empiezas Informática y no te gusta? Hagamos pasarelas. Implantemos el major y el minor como en EE. UU. Que una mala decisión no frustre una vida.
En fin, querido estudiante, esto es lo que hay. Quizás seas la excepción a todo lo escrito, ojalá sea así, pero los números me dicen que las probabilidades son inferiores al 10%. En todo caso, no busques la solución en el estado, ni en los sindicatos, ni en los cantos de sirena de los -ismos, ni en las redes sociales. La solución está en ti. Si tú cambias, el mundo cambia.

Y si no quieres cambiar, no te preocupes, te seguiremos engañando, haciéndote creer que lo estás haciendo muy bien.
lo siento por tí no por los alumnos. Estás muriendo frustrado en vida.
tendrías, y no lo has hecho, que haber emigrado y ser docente en un lugar mejor.
solo espero que haya otros motivos a no hacerlo que el mero a quedarte en el sistema.
si llevas 25 años, todavía puedes dar ese salto.
 
El origen de este problema. Según la profesora, radica en una dinámica promovida por el sistema educativo que prioriza la promoción de curso sobre el aprendizaje real. “Los alumnos van pasando de curso con materias suspensas. Llegan a cuarto de la ESO sin tener ni idea de matemáticas”, explica. La consecuencia directa de esto, señala, es un nivel académico “catastrófico” en etapas clave como el Bachillerato.


Un sistema que prioriza las estadísticas

Educación, preocupada por la brecha en el rendimiento escolar entre autóctonos y extranjeros​

 
Casi no he leído el hilo, pero culpables hay 2:

Primero la infantilizacion de la sociedad, esto genera una doble vertiente, primero la irresponsabilidad en los actos, que no acarrean consecuencias. Al infante se le cataloga de no responsable...esto va unido al punto dos, que es la necesidad de ser tutelado. Al infante se le tutela, la infantilizacion de la sociedad provoca esto mismo, ciudadanos con necesidades de ser tutelados por papá estado que eximen su responsabilidad.

Segundo, los profesores y la honestidad. Si tienes que suspender al 80% de la clase, hazlo, que problema hay? Muchos alumnos no estudian hasta el día antes del examen, su ética de trabajo es 0...pero acaban aprobando porque está sociedad ridícula iguala por abajo, en vez de buscar la excelencia la dirección es la mediocridad.

A los profesores universitarios hace ya mucho tiempo que dar clase no es su prioridad, solo les preocupa publicar, llevar tesis y su ego.
 
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Buen hilo.

Me ha sorprendido cuando dice que no sabe que hacen en su clase los chinos (pais de tik tok). Yo les tenía como estudiantes excepcionales.

Y si, la verdad que las soluciones que da, son perfectas. Pero desvía el tiro un poco cuando dice que hay muchos alumnos sin nivel, ni vocación en la universidad.
Y yo creo que no es culpa de los alumnos, es culpa de los padres.

Salvo en lugares donde es lógico que te digan estudia y vete por que aquí no hay futuro (por ejemplo Soria) y los padres se esfuerzan en que sus descendientes sepan vivir lejos de ellos, en el resto, los padres prefieren que sus descendientes aprueben, y les da igual que estudien, o si tiene futuro. Sus padres quieren que sus descendientes sean universitarios si o si por que debe dar caché. Aunque luego un buen mecánico de coches- camiones o un fontanero se lleve 3000€ al mes al lado de casa.

Yo creo que hay que cerrar universidades salvo igual medicina, y ampliar la oferta de FPs. Y sobre todo alguien que no sabe leer, ni escribir en Español no debe ir a la universidad.

Lo de saber inglés o una segunda lengua si o si... Bueno, ahí ya habría más discusión por diversas razones.

Este hilo tiene ya 2 años, y la cosa va a peor, sobre todo viendo de primera mano lo que va a llegar a la universidad desde la ESO. Puff.
 

Sánchez limitará la creación de universidades privadas y las tacha de «chiringuitos»​

El presidente del Gobierno obligará a que el informe emitido por la Aneca o agencias de calidad de las comunidades antes de abrir cualquier campus sea vinculante​

 
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Sánchez limitará la creación de universidades privadas y las tacha de «chiringuitos»​

El presidente del Gobierno obligará a que el informe emitido por la Aneca o agencias de calidad de las comunidades antes de abrir cualquier campus sea vinculante​

Jaja, la ANECA ha recibido presiones a favor de la privadas desde siempre y aún así la mayoría de las veces los informes eran negativos (incluido con el PSOE en los gobiernos...). Pero a pesar de ellos luego les acreditaban las titulaciones...
 

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