Querido alumno universitario de grado: Te estamos engañando

Te estoy hablando antes de los 80, te estoy hablando de los 60-70 que la gente que accedía mayoritariamente era otro tipo de gente, que hubiera pobres con beca sí pero eran los menos. En los 80 ya entraba el que le daba la gana, como has dicho la mayoría descendientes de analfabetos funcionales de las barriadas de grandes ciudades.

en los 80 el bachillerato en un instituto publico ya suponia un murazo,incluso una fp de 5 años en un intituto publico era tambien un murazo
 
En los 80 el bachillerato era el mismo que en los 90 y la primaria era la EGB. Te hablo de antes.

si,pero el cambio que hubo a finales de los 80 y primeros 90 fue brutal,en 10 años el pais habia cambiado mucho,y la sociedad tambien
en los 70 y 80 españa era todavia un pais muy rural,en los 90 empezaron a cerrar escuelas en los pueblos masivamente
 
Aparte de que la gente cada vez tiene menos preparación, lo del plan Bolonia fue muy negativo para los de derecho.
Totalmente.

- La carrera pasó de 5 años a 4 (que en realidad, descontando prácticas, el TFG y otras cuestiones, se queda en 3,5).

- Le metieron un recorte bestial: derecho sucesorio, teoría general de los contratos... todo reducido a dos pinceladas en un cuatrimestre, cuando antes eran dos asignaturas anuales. El derecho administrativo o laboral que se estudia es insuficiente, por no hablar de que el derecho procesal de esas ramas ni se toca (ya se apañará usted cuando le toque usarlo).

- Con el rollo de que está el master se deja todo para verlo allí. Lo malo es que como están tan verdes el 90% del tiempo es repasar lo que se vio en la carrera porque ni se acuerdan.

- Se han sustituido los manuales de 800 páginas por diapositivas que te cuelga el profesor en el aula virtual. Para el examen poco más se miran.

- Es más importante hacer una práctica de pinta y colorea que aprenderte el temario. Es una barbaridad que por medio de la "evaluación continua" alguien pueda aprobar simplemente porque ha presentado las prácticas (buscando por internet) y ha estado en clase...
 
Mira me acabas de recordar una conversación que tuve hace años con un colega. A propósito del plan Bolonia y toda esta historia. Él no es que fuese moderadamente optimista pero pensaba que no iba a ser para tanto. Yo en cambio afirmaba que no era más que un intento de "americanizar" la universidad europea. Siendo que la universidad americana es la más preeminente del mundo porque funciona medianamente en una sociedad como la suya. Pero sin esa sociedad, sin esas condiciones, no tiene porqué crecer igual la misma planta.
Yo ya avisaba que las cosas no son tan fáciles. Que cada pueblo tiene su idiosincrasia y una sociedad que funciona de manera particular. Que nuestros problemas no venían por ser "poco americanos" sino por no saber resolver los problemas propios de los españoles. Al final es como intentar imponer el liberalismo económico típicamente anglosajón en una sociedad esencialmente católica. Que nos sale un engendro que realmente no sirve a nadie. Ni a Dios, ni al diablo.

Ahora si me pregunta como arreglar esto. Uf, la verdad es que cuanto mayor me hago más humilde me vuelvo. Sinceramente no lo sé ¿Trasplantándole un cerebro a la mayoría de la población? ¿Eliminando el factor femenino de la universidad? La verdad es que ya no lo sé. Creía saberlo, pero ya no.

Realmente, el modelo logsero-boloñés de eliminar la sustancia es tan importado como el modelo previo funcionarial o semifuncionarial (como el de las ingenierías de las Escuelas Técnicas), que es una emulación del francés.

Yo lo veo como enfermedades históricas. La Edad del Francés y la Edad del Inglés. No resuelven nada puesto que se fijan en la forma y no en el fondo. La inercia es enorme, y al final, "los trabajos se vuelven como la universidad" (es decir, como el colegio; es la gloria de éxito del paradigma de la Educación Universal) y no al revés.

En algún momento este ciclo acabará, supongo que cuando tengamos a toda la población ignorando las propias bases de su bienestar y hundiéndose en algún tipo de apagón. La clave es que estos apagones se contengan en los centros subordinantes, mientras aquí seguimos con nuestra Pandereta Salvadora, que tan pronto nos limita, como nos aísla e inmuniza. Si hemos de diseñar una universidad con parámetros nativos, tenemos suficientes ejemplos en nuestra historia.
 
Realmente, el modelo logsero-boloñés de eliminar la sustancia es tan importado como el modelo previo funcionarial o semifuncionarial (como el de las ingenierías de las Escuelas Técnicas), que es una emulación del francés.

Yo lo veo como enfermedades históricas. La Edad del Francés y la Edad del Inglés. No resuelven nada puesto que se fijan en la forma y no en el fondo. La inercia es enorme, y al final, "los trabajos se vuelven como la universidad" (es decir, como el colegio; es la gloria de éxito del paradigma de la Educación Universal) y no al revés.

En algún momento este ciclo acabará, supongo que cuando tengamos a toda la población ignorando las propias bases de su bienestar y hundiéndose en algún tipo de apagón. La clave es que estos apagones se contengan en los centros subordinantes, mientras aquí seguimos con nuestra Pandereta Salvadora, que tan pronto nos limita, como nos aísla e inmuniza. Si hemos de diseñar una universidad con parámetros nativos, tenemos suficientes ejemplos en nuestra historia.
Realmente, el modelo logsero-boloñés de eliminar la sustancia es tan importado como el modelo previo funcionarial o semifuncionarial (como el de las ingenierías de las Escuelas Técnicas), que es una emulación del francés.

Yo lo veo como enfermedades históricas. La Edad del Francés y la Edad del Inglés. No resuelven nada puesto que se fijan en la forma y no en el fondo. La inercia es enorme, y al final, "los trabajos se vuelven como la universidad" (es decir, como el colegio; es la gloria de éxito del paradigma de la Educación Universal) y no al revés.

En algún momento este ciclo acabará, supongo que cuando tengamos a toda la población ignorando las propias bases de su bienestar y hundiéndose en algún tipo de apagón. La clave es que estos apagones se contengan en los centros subordinantes, mientras aquí seguimos con nuestra Pandereta Salvadora, que tan pronto nos limita, como nos aísla e inmuniza. Si hemos de diseñar una universidad con parámetros nativos, tenemos suficientes ejemplos en nuestra historia.
El modelo NO es el problema. El modelo boloñés y el modelo francés son igualmente válidos, lo que no funciona es su aplicación en la sociedad española. Simplemente es que la población al final acaba adaptando esos modelos a su propia idiosincrasia, por eso todos los modelos fracasan.

Es como la selectividad, que no es más que un calco del abitur alemán, y allí no se han dedicado a proliferar colegios-vendenotas para que ciertos alumnos puedan entrar sin problemas a una uni decente.

Si fuera por la sociedad española, tendríamos que volver a un sistema parecido al feudal o al franquista temprano extremadamente castizo: el descendiente del señorito a estudiar, el descendiente del mecánico a apretar tuercas junto al amiguito del cole y el descendiente del agricultor a la azada.

Porque en el fondo somos una sociedad muy conservadora, estática y castiza. Y la cuadrilla y el gremio están por encima de todo.

Y el sistema francés, pese a todo, y pese a lo vetusto que es, puede funcionar en España, solo hay que ver el mundo de las opos o el MIR, que son imitaciones de ese sistema.

El problema ha sido que, los que han escalado gracias a ese sistema, se lo han cargado a sabiendas de que el anglosajón (más bien americano, y más bien americano moderno) es más dado al clasismo y fomenta más las castas inamovibles. Así sus retoños se ahorran trabajo.

No vaya a ser que sus retoños se queden sin su parte del pastel o que tengan que trabajar como lo hicieron sus padres.
 
Es decir, habría que volver mínimo al año 90 prelogse, y que con 14 años se estableciera el primer filtro, y una secundaria de 4 años donde quien quiera ir a la universidad saliera bien preparado, y que apruebe quien tenga que aprobar y no quien la administración diga que tiene que aprobar. Lo de los exámenes por titulación sería mucho lío si un alumno tiene que ir a 10 universidades a examinarse.
Exactamente igual que lo tienen montado los países serios, como por ejemplo Alemania
 
Parece ser que ahora los profes están frustrados por la baja calidad de la enseñanza y la poca autoridad, pero en mi época era al revés, y eran la mayoría unos docentes muy duros que disfrutaban fastidiando al alumno y la calidad de la enseñanza no era gran cosa si se comparaba con EE.UU., por ejemplo.
 
No es aprobar con más o menos notas; es que expectativas de futuro laboral tiene alguien que ha estudiado una carrera de las llamadas de Letras?. Opositar alguno de ellos. Los demás cambiar de sector laboral.
 
Otro problema que no menciona es que los profesores no deben ser funcionarios, porque si lo son, entonces se anquilosan, se creen intocables y no se les puede obligar a que den la talla y estén actualizados.
 
El modelo NO es el problema. El modelo boloñés y el modelo francés son igualmente válidos, lo que no funciona es su aplicación en la sociedad española. Simplemente es que la población al final acaba adaptando esos modelos a su propia idiosincrasia, por eso todos los modelos fracasan.

Es como la selectividad, que no es más que un calco del abitur alemán, y allí no se han dedicado a proliferar colegios-vendenotas para que ciertos alumnos puedan entrar sin problemas a una uni decente.

Si fuera por la sociedad española, tendríamos que volver a un sistema parecido al feudal o al franquista temprano extremadamente castizo: el descendiente del señorito a estudiar, el descendiente del mecánico a apretar tuercas junto al amiguito del cole y el descendiente del agricultor a la azada.

Porque en el fondo somos una sociedad muy conservadora, estática y castiza. Y la cuadrilla y el gremio están por encima de todo.

Y el sistema francés, pese a todo, y pese a lo vetusto que es, puede funcionar en España, solo hay que ver el mundo de las opos o el MIR, que son imitaciones de ese sistema.

El problema ha sido que, los que han escalado gracias a ese sistema, se lo han cargado a sabiendas de que el anglosajón (más bien americano, y más bien americano moderno) es más dado al clasismo y fomenta más las castas inamovibles. Así sus retoños se ahorran trabajo.

No vaya a ser que sus retoños se queden sin su parte del pastel o que tengan que trabajar como lo hicieron sus padres.

Concuerdo, aunque no en la valoración negativa de ese modelo de gremios, maestros y aprendices que también defiende Maeztu, nada más y nada menos, cuando describe la economía hispana tomando como ejemplo el de los tenderos indianos. Hay mucho que explorar por esa vía: su estabilidad y su carácter vitalicio, propietario y casi familiar es justamente lo que medio país quiere bajo el modelo de las oposiciones, aunque entregando el genio de todas esas cualidades al Estado, y a la vez, descansaba en una vitalidad popular que es la que busca (y no va a encontrar) el nuevo modelo anglosajón.
 
Tocho interesante sobre el bajón de nivel de los alumnos. Curiosamente el señor funcionario dice estar 'atado' y obligado a aprobarlos, con lo indiscutible que debe ser y todo eso.

Llevo impartiendo clases en la universidad cerca de 25 años, dos de ellos en la Universidad Complutense de Madrid y el resto en la Universidad de Granada. Por mis clases han pasado directivos de grandes empresas que tenían más o menos mi edad cuando les di clase y otros que, en sus generaciones respectivas, han ido ganándose un puesto en la sociedad gracias a su formación y a su esfuerzo.

La primera asignatura que impartí fue en el curso 1997/98. Era Dirección Estratégica de la Empresa (sigo aún impartiéndola), entonces del plan antiguo de 5 años de Económicas y Empresariales. Tenía matriculados 524 alumnos en cada grupo. Era imposible distinguir las caras de los que se sentaban atrás en aquellas gigantescas aulas del Pabellón de Tercer Curso de la UCM. Eso sí, las aulas estaban llenas. Algunos alumnos se tenían que sentar en las escaleras porque no cabían.

En las horas de tutoría, los alumnos hacían cola en la puerta de mi despacho. Responder todas las consultas, curiosidades, dudas… era tan agotador como satisfactorio. Las constantes preguntas de los estudiantes en clase me obligaban a llevar la materia muy preparada. Yo ya tenía 25 años y no recuerdo estudiar más que entonces.

La asignatura era dura y las preguntas de desarrollo configuraban exámenes que duraban horas. Era imposible corregir todo aquello en menos de diez días. Las revisiones eran complejas (sobre todo para los que estaban entre el 4 y el 5).

Todo lo anterior es tan sólo un eco del pasado.

Hoy me dedico a engañar más que a enseñar. Me explico a continuación.

Los grupos hoy son de unos 50 alumnos, de los cuales raramente viene a clase más de un 30%. Los que vienen, lo hacen en su mayoría con un portátil y/o un teléfono móvil que utilizan sin ningún resquemor durante las horas de clase. Las caras de los alumnos se esconden tras las pantallas. De hecho, me sé mejor las marcas de sus dispositivos que sus rasgos faciales. Es raro que alguien pregunte, por mucho que se les incite a hacerlo. Quince minutos antes de que acabe la clase ya están recogiendo sus cosas, deseosos de salir.

Cada vez me siento más como un profesor del instituto de una serie mediocre de los 80 que como un catedrático. A menudo tengo que callarme porque el rumor generalizado se extiende por el aula y me da vergüenza mandar callar a universitarios constantemente. He separado a gente para que no hablen entre ellos, he expulsado alumnos del aula y me he llegado a marchar de clase ante el más absoluto desinterés.

Soy consciente que para vosotros, soy sólo un estímulo más que compite con las redes sociales y el vasto imperio de internet. Evidentemente, soy más aburrido que un video de influencers de Tiktok.

Como respuesta a este panorama y, siguiendo las cambiantes normativas universitarias (siempre peores que las anteriores), los profesores hemos tomado cartas en el asunto con las siguientes medidas:

-El nivel de la asignatura ha bajado. Impartimos menos temas de manera mucho más superficial.

- Hacemos parciales tal y como establece la evaluación continua para tratar de aprobar a un mayor número de alumnos, pues un número de suspensos superior, a lo que la universidad establece como límite, conlleva una sanción que influye en el presupuesto del departamento, esclavizado a través del denominado contrato-programa.

- El nivel de los trabajos y presentaciones de los alumnos no pasaría, en su mayoría, los estándares del teatrillo de Navidad de primaria. Pero eso, para nosotros es más que suficiente para poner un 5.

De este modo, cumplimos el contrato-programa, el departamento es feliz, la universidad es feliz, nuestros alumnos aprueban, creen que saben algo y son felices y nosotros languidecemos ante la triste realidad.

Por eso, te digo que me dedico a engañarte, querido alumno/a. Vives en una mentira que nosotros edulcoramos. Por eso, es mejor que si quieres seguir viviendo en tu burbuja, mientras puedas, no sigas leyendo, ya que voy a contar lo que hay detrás de Matrix.

Bueno, si sigues leyendo, lo haces bajo tu propia responsabilidad. No digas que no te advertí. Aquí van algunas realidades que no te van a gustar:

  1. Te faltan habilidades básicas indispensables en estudios superiores. No tienes capacidad de expresión. Tu vocabulario es muy básico y se limita a verbos débiles (hacer, ser, estar) en lugar de específicos como desarrollar, evolucionar, ampliar, …
  2. Por ello, cuando entregas un trabajo o haces una exposición de un texto que has copiado de Wuolah, El rincón del vago u otros, donde plantas frases como «considerando la posibilidad de articular el concepto de selección adversa con las bases teóricas de la economía de las organizaciones…», sé de sobra que no lo has escrito tú porque, para más INRI, cuando te pregunto en clase sobre el significado de esa frase, no sabes qué contestar.
  3. Por supuesto, al exponer en clase, la frase del punto anterior la has leído literalmente de tu móvil, del que no despegas los ojos aún enfrente de tus compañeros, y la has colocado en una transparencia de Powerpoint cuyo diseño en 1995 ya estaba obsoleto. El resto de tu presentación se limita al «efecto karaoke», leer los interminables párrafos que has cortado y pegado.
  4. No sabes estar. Sí, estar. Balbuceas, te encorvas, no fijas la mirada, llevas una o las dos manos en los bolsillos, vienes a una exposición en chándal o con leggins… No te dignas a respetar la institución milenaria que te acoge y que se llama universidad. No entiendes lo que eso significa y tampoco tienes ningún interés en saberlo.
  5. Si tu expresión es limitada, tu escritura lo es más. Se nota que ya no se hacen dictados en educación secundaria. Caso aparte merecen los alumnos que no hablan español y no comprendo qué hacen ocupando un asiento, especialmente aquellos provenientes del país creador de Tiktok.
  6. Jamás hubieras superado esta asignatura hace 10 o 20 años. De hecho, de tu clase, no más de 10 personas seguirían admitidas en estos estudios. Te lo dice un licenciado que acabó dos titulaciones en la Universidad Carlos III de Madrid donde tras 4 convocatorias suspensas de una asignatura, ibas a la calle.
  7. Tu nivel de lenguas extranjeras es nulo. Doy clases en un Máster íntegramente en inglés donde apenas hay españoles y el nivel de los estudiantes extranjeros es infinitamente superior. De hecho, el máster es lo único que alimenta mi motivación a enseñar.
  8. Las habilidades blandas brillan por su ausencia. ¿Liderazgo, resiliencia, trabajo en grupo? Son básicas para cualquier empleo. Cuando me escribes un email para decirme que te has peleado con tus compañeros de grupo o envías a tu progenitora a una revisión de exámenes, mi perplejidad no cabe en mi persona. Hace años que no recomiendo a ningún alumno para ninguna empresa.
  9. Vives anestesiado por las redes sociales. ¿Te crees que no me entero? Mientras doy clase veo tu cara de soslayo tras la pantalla con risitas y yo sé que explicar la cadena de valor de la empresa es de todo menos gracioso. No estás en clase, estás en Instagram. Pero yo me hago el […] y miro para otro lado.
Estos puntos son sólo la cima del Iceberg. Los profesores estamos hartos de formarnos en técnicas docentes multidiversas y de pelajes exóticos para motivar al alumnado. Lo que está claro es que si tú, estudiante, no tienes interés, yo no puedo plantarlo en ti. Pero sí puedo hacerte creer que vales, aunque sepa que es mentira. Me he convertido en un experto en hacerlo porque el sistema me lo exige y cumplo. Y rezo por que esto sólo me ocurra a mí, y como mucho en mi facultad, pero no ocurra en Medicina o Ingeniería de caminos, sobre todo cuando cruce un puente o, Dios no lo quiera, esté en la camilla de un quirófano.

Podemos echarle la culpa a la universidad pública y tiene bastante, pero no toda. «Si quieren calidad, que se vayan a la privada», he escuchado por ahí. Y los números van apuntando en esa dirección. Quizás, el pago de una matrícula de cuatro ceros aumente la motivación en lugar de las irrisorias tasas académicas públicas. Puede que la universidad pública reaccione cuando la privada le coma la tostada, cosa que está haciendo muy bien.

No obstante, mis evaluaciones docentes son muy buenas y las he publicado. Pero no soy una excepción. Cuando hablo con compañeros coinciden con mi visión. Escribir esto es arriesgado y es más cómodo callar y obrar. Lo entiendo perfectamente, patada y al área es la actitud mayoritaria.

No quiero terminar exponiendo un problema sin dar soluciones. Las hay. Pero para ello, hay que romper el paradigma en que estamos sumergidos y ser muy valientes. He aquí algunas propuestas incómodas:

  1. No somos todos iguales. Hay estudiantes con vocación e interés eclipsados por la mediocridad imperante. Centrémonos en ellos. La universidad es para formar a las élites intelectuales. Esa frase es del insigne Gregorio Peces-Barba, mi rector cuando estudiaba en la Universidad Carlos III, padre de la Constitución y socialista de los de verdad (cómo han cambiado las cosas). La Formación Profesional forma grandes profesionales que no han de ser universitarios.
  2. Devolvamos al profesorado universitario las competencias perdidas como autoridad intelectual a la hora de diseñar planes de estudio, modelos de enseñanza y currículum. No podemos esperar dos años a que la ANECA dé el visto bueno a una modificación de los planes de estudio. El mundo cambia demasiado rápido para seguir impartiendo contenidos obsoletos.
  3. Reforcemos las capacidades básicas en enseñanzas no universitarias: Enseñar a pensar, a enfrentarse a obstáculos, a expresarse, a tener modales, a leer y escribir bien en español e inglés, a tener tolerancia a la frustración y, sobre todo, a buscar la superación constante.
  4. Eliminemos cualquier rastro de gadgets tecnológicos en la enseñanza (lo que incluye ordenadores portátiles). Darle un Chromebook a un niño de 10 años es como darle una cuchilla de afeitar a un bebé. SEÑORES TECNO-POGRE LEAN ESTO POR FAVOR: Cruzar un puente no te hace ingeniero de caminos, de la misma manera que tener un ordenador no te hace nativo digital. Mis alumnos no saben, en su mayoría, elaborar un Excel o dar formato a un texto en Word. Las TICs a edades tempranas sólo sirven para distraer. La plasticidad neuronal se desarrolla con lápiz y papel, no con la dictadura de los teclados.
  5. Hacer sentir a los chavales orgullosos de quienes son y donde están, con admiración hacia lo que les rodea y hacia otras culturas. Fomentar la curiosidad innata y el respeto. Crear descubridores y jamás plantar la semilla del repruebo o la desolación. Huir de los nacionalismos, siempre manipuladores y huir de los populismos, de cualquier cosa negativa que acabe en ismo. La mente de un niño es sagrada.
  6. Fomentar la cultura de la competición y la colaboración en todo tipo de enseñanzas. El esfuerzo conlleva recompensa, a veces a largo plazo. Los mejores serán premiados y los peores se quedarán fuera de juego y, si quieren volver a entrar tendrán que esforzarse más, o bien, centrarse en otro juego, esto se llama flexibilidad académica. Si tu descendiente es malísimo en matemáticas, pero le encanta tocar la guitarra, quizás tengas que ponerle un profesor particular en guitarra y no en mates. Y el sistema ha de aceptar esto. Saquemos lo mejor de cada individuo.
  7. Con 18 años no sabes, salvo que tengas una vocación innata, que es lo que quieres estudiar (yo no lo sabía, pero tuve suerte al elegir). Flexibilicemos los primeros años universitarios y de FP. Las titulaciones no han de ser bloques de cemento. ¿Empiezas Informática y no te gusta? Hagamos pasarelas. Implantemos el major y el minor como en EE. UU. Que una mala decisión no frustre una vida.
En fin, querido estudiante, esto es lo que hay. Quizás seas la excepción a todo lo escrito, ojalá sea así, pero los números me dicen que las probabilidades son inferiores al 10%. En todo caso, no busques la solución en el estado, ni en los sindicatos, ni en los cantos de sirena de los -ismos, ni en las redes sociales. La solución está en ti. Si tú cambias, el mundo cambia.

Y si no quieres cambiar, no te preocupes, te seguiremos engañando, haciéndote creer que lo estás haciendo muy bien.
Este tío no tiene razón. Desde el momento en el que el presupuesto que reciben los departamentos y la universidad dependen casi exclusivamente del número de alumnos, el aprobado masivo es obligado. Y esa es la realidad. No se puede trabajar sin presupuesto y sin pagar a los profesores y personal. No se puede mantener un hospital abierto funcionando correctamente sin presupuesto, y así con todo. Si el sueldo de los guardias civiles dependiera casi exclusivamente de las multas puestas, las pondrían por todo. Si su sueldo dependiera de no poner multas, no las pondrían nunca.

En definitiva, el responsable es el Estado. Quien quiera educación cuasi gratuita, o sea, la del Estado, no puede evitar seguir las normas que pone el Estado. Quien quiera una educación de calidad, independiente de criterios espurios, si alguna privada la da, que la pague.

Y este viene con que el cambio está en el alumno, que el mundo cambia, y que le engañan. Este y un montón de foreros que no ven con claridad las cosas y despotrican por resentimiento e incapacidad para obtener logros académicos, sospecho.

Ah, y si no queréis que la Educación dependa del Estado, montad instituciones de formación privadas de calidad. En vez de gastar en el fútbol y en la farándula, ponéis cada uno un dinero y montáis una universidad. Pero claro, como eso no lo hace nadie, tales universidades privadas de calidad no existen. Ni las instituciones de investigación privadas. Porque estamos en el país del ”que inventen ellos”.
 
Otro problema que no menciona es que los profesores no deben ser funcionarios, porque si lo son, entonces se anquilosan, se creen intocables y no se les puede obligar a que den la talla y estén actualizados.
Y si no lo son, les obligan a aprobar como en las privadas donde se paga una pasta. Pero no te preocupes, que con el examen anual a los funcionarios te vas a enterar de adónde lleva lo que propones. Eso se usará para poner a los funcionarios de rodillas y que no puedan tomar ni una decisión correcta sin el permiso de arriba.
 
Concuerdo, aunque no en la valoración negativa de ese modelo de gremios, maestros y aprendices que también defiende Maeztu, nada más y nada menos, cuando describe la economía hispana tomando como ejemplo el de los tenderos indianos. Hay mucho que explorar por esa vía: su estabilidad y su carácter vitalicio, propietario y casi familiar es justamente lo que medio país quiere bajo el modelo de las oposiciones, aunque entregando el genio de todas esas cualidades al Estado, y a la vez, descansaba en una vitalidad popular que es la que busca (y no va a encontrar) el nuevo modelo anglosajón.
Aquí te equivocas en mi opinión; el modelo de oposiciones, si fuera por la sociedad española, se lo cargarían rápido, y de hecho hay muchas voces de los insiders que desean o que sea todo por concurso o directamente que haya herencia de plazas/eliminar las oposiciones.

Solo hay que ver las exigencias periódicas de ciertos colectivos que desean la herencia de plaza o los descendientes de médicos que ODIAN el sistema MIR.

Lo que pasa es que es un trámite y filtro, impuesto a la fuerza. Y la gente traga con ello porque una, aquí la gente solo acata a base de presión, y segundo porque permite cierta dinámica social y rotación, de manera que en ciertos puestos y profesiones hay algo menos de herencia profesional, que perpetua dicho sistema.

Precisamente para minimizar el chiringuitismo, el clientelismo y el tribalismo cuadrillista imperante.

El modelo gremial en la sociedad moderna es impracticable. Entiendo qué quieres decir pero no se puede quedar uno anclado en el siglo XVII.

Porque en ese modelo, mucha gente se queda fuera. Luego vienen los lloros en forma de guerras y conflictos civiles o lloros tipo "que vienen los rojos/reaccionarios".

Es el modelo de la estiba o los estancos, donde se han dado casos de gente que se casa o mantiene relaciones con miembros para poder trabajar, de los oficios, que salvo en períodos de burbuja no funciona bien, y sin estar en el gremio solo genera precariedad por muy bueno que seas, de ahí que la gente los abandone, o de chiringuitos tipo correos o Renfe, que van tan de […] que en el caso del segundo han tenido que venir los francess y los spaghetti a colonizar y comerse nuestro mercado para que se pongan un poco las pilas.
 
El tio reconoce que le pagan por engañar a los universitarios. Engañarlos con unos conocimientos que nunca van a utilizar porque esos trabajos en Spain no van a estar. ¿Empresas? ¿Qué empresas? Aun puede dar gracias que algun alumno no le recrimine por engañador.
Veo que no pareces haber entendido nada de lo que ha escrito. Probablemente entrarías en el saco de los alumnos descritos por él, o ni eso, probablemente nunca hayas pisado una universidad. Esa es la actitud, adelante.
 
La culpa no es de los alumnos, claro que no, la culpa es de los españoles que han votado a mediocres, chorizos, mangantes, trileros y demás gente de la peor calaña a dirigir un país. La enseñanza en este país para los políticos es un medio de adoctrinamiento y de engañar a la gente, bajar y bajar cada vez más los niveles para hacerlos todos tan dóciles que les metas una crisis y aplaudan con las orejas, aunque es cierto que con estudios esto tampoco cambia y depende de otros factores. Para mi dar FP es un privilegio comparado con la ESO, aunque van a cargarse la FP si o si. Las reformas deben ser desde abajo, si corrompen la primaria el resto es efecto domino. Lo importante son chorradas, que si criterios de evaluación, aprendizajes, adaptaciones pedagógicas, que sean felices, etc, pero sobre todo, que usen poco el cerebro. Pero eso lo van a reconocer cuatro, la mayoría del profesorado no acepta que su trabajo es una […].
Basicamente iba a escribir algo muy parecido.

¿Cómo vamos a esperar tener una buena educación para los jóvenes si los gobernantes no tienen estudios, experiencia laboral, educación ni cultura, y en el "mejor" de los casos con los estudios y másteres regalados? Eso es lo que quieren: que los demás estén peor que ellos.
 
El tio reconoce que le pagan por engañar a los universitarios. Engañarlos con unos conocimientos que nunca van a utilizar porque esos trabajos en Spain no van a estar. ¿Empresas? ¿Qué empresas? Aun puede dar gracias que algun alumno no le recrimine por engañador.
Y otra vez echando la culpa a los profesores de que España sea un solar. Con vosotros es lógico que España se vaya a la […]. La universidad y ese profesor te dan una formación que TÚ has pedido al estar matriculado. Se te dan las herramientas. A partir de ahí con esa formación la vida te la tienes que buscar tú. ¿Te limpiamos el […] también? Y 55 personas te dan un thanks. Así está el país, donde en lugar de ir a por quienes se miccionan en vuestra cara vais a por quienes os dicen dónde está el problema y que hay que cambiar cosas.
 
Aquí te equivocas en mi opinión; el modelo de oposiciones, si fuera por la sociedad española, se lo cargarían rápido, y de hecho hay muchas voces de los insiders que desean o que sea todo por concurso o directamente que haya herencia de plazas/eliminar las oposiciones.

Solo hay que ver las exigencias periódicas de ciertos colectivos que desean la herencia de plaza o los descendientes de médicos que ODIAN el sistema MIR.

Lo que pasa es que es un trámite y filtro, impuesto a la fuerza. Y la gente traga con ello porque una, aquí la gente solo acata a base de presión, y segundo porque permite cierta dinámica social y rotación, de manera que en ciertos puestos y profesiones hay algo menos de herencia profesional, que perpetua dicho sistema.

Precisamente para minimizar el chiringuitismo, el clientelismo y el tribalismo cuadrillista imperante.

El modelo gremial en la sociedad moderna es impracticable. Entiendo qué quieres decir pero no se puede quedar uno anclado en el siglo XVII.

Porque en ese modelo, mucha gente se queda fuera. Luego vienen los lloros en forma de guerras y conflictos civiles o lloros tipo "que vienen los rojos/reaccionarios".

Es el modelo de la estiba o los estancos, donde se han dado casos de gente que se casa o mantiene relaciones con miembros para poder trabajar, de los oficios, que salvo en períodos de burbuja no funciona bien, y sin estar en el gremio solo genera precariedad por muy bueno que seas, de ahí que la gente los abandone, o de chiringuitos tipo correos o Renfe, que van tan de […] que en el caso del segundo han tenido que venir los francess y los spaghetti a colonizar y comerse nuestro mercado para que se pongan un poco las pilas.

Un conocido descendiente de saga de médicos me decía que el MIR era injusto, que cada uno debería escoger la especialidad que quisiera.

Claro, su familia tenía una clínica de traumatología y si él quería heredar el negocio debía hacer esa especialidad. Como no le dio para eso y tuvo que conformarse con ser médico de familia pues nada, que horrible e injusto es el MIR.
 

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