Exacto.
El problema no es solo de la Universidad. Es que cuando desde la guardería nada menos te centras en "formar personas" y no estudiantes, pues pasa lo que pasa. Que tienes un 10 en buen rollo pero un cero patatero en todo lo demás.
¿En qué país del mundo hasta hace al menos unos 50 años una persona sin méritos como Irene Montero podría llegar siquiera a funcionaria? No digamos ya ministra. Por no hablar de un presidente del país que plagia su tesis a base de refritos de trabajos previos y ajenos.
Y a esta gente la votan otros tantos. Que si no son capaces de ver lo obvio es que no son mucho mejores.
Nos centramos en criticar a la juventud, el mismo autor de ese artículo se lamenta amargamente. Pero si esto ha llegado a este punto es porque la cosa ya venía así de antes. Porque generaciones anteriores se han empeñado en formar directamente a personas con carencias formativas expertas en repetir como loros todos los mantras pogre pero que se vienen abajo si se les plantea en la vida algún problema complicado.
Yo lo veo a diario en el trabajo. Y no son las batallitas del abuelo cebolleta. Es que compruebas cómo gente de 20 y 30 años que deberían ser ya gente adulta se bloquean por completo o se ahogan en un vaso de agua. Cómo sienten una inseguridad que dosis de poleo lo patológico. Cómo tienen que hacerlo todo en parejitas o sentirse apoyados y valorados positivamente de forma constante. Cómo cada vez que se sacrifican hay que valorarlo y reconocérselo por encima de todo y cada vez que meten la pata justificarlo. Que parece que hayan sido ellos los inventores de dicho sacrificio.
Y yo que me creía que en mi generación ya éramos unos blandos y unos quejicas.
Yo ya me he resignado, porque entiendo que esto no tiene remedio y simplemente responde a ciclos históricos imposibles de evitar. El pogre, yo pensaba que era la causa, pero me parece que solo es la consecuencia de los últimos estadios de descomposición de una sociedad.
Y en ello estamos me temo. Eso sí, me gustaría equivocarme, pero cada vez tengo más claro que no es así.
Ingresé en la universidad en el 94/95. Tardé cinco minutos en darme cuenta de cómo eran las cosas y lo que cabía esperar, aunque desgraciadamente tardé bastante más en asumirlo y aún más en actuar en consecuencia. Todo lo que cuenta ese artículo ya se veía en esa época y al final entendí por qué un profesor del instituto nos decía siempre que en su época no hubiéramos pasado el corte ni uno, no ya para ir a la universidad sino para superar el Preu (el curso preuniversitario, anterior al COU).
Opino lo mismo, es una dinámica dentro de un ciclo histórico y no se puede evitar. Y suscribo lo del pogre como consecuencia.