El negocio ilegal de la inmigración: 4.500 euros por persona
El pasaje más caro del Mediterráneo no se anuncia en agencias de viajes. Cruzar de Argelia a Baleares cuesta 4.500 euros por persona, tarifa cerrada de las redes dedicadas al tráfico de migrantes. Una cifra que ha empezado a circular en los análisis económicos sobre la frontera sur y que incomoda: ¿quién protege a quienes cobran el peaje?
El contraste con la vía legal es desalentador. Con ese dinero se podía intentar obtener un visado de turista desde casi todos los países africanos y asiáticos. Aun así, miles de personas entregan sus ahorros a una red irregular. La única lectura posible es que la desesperación no admite plazos de consulado.
Las sospechas apuntan alto. No faltan quienes sostienen, sin pruebas, que en la cúspide de la pirámide están el rey de Marruecos y el propio gobierno español, beneficiarios últimos de un negocio que no se detiene pese a los discursos de endurecer fronteras. La pregunta sobre cuántos jefes de mafias y colaboradores han sido detenidos y encarcelados sigue sin respuesta operativa.
La ironía se completa con el otro lado del espejo. Muchos españoles no tendrían 4.500 euros para pagar a esas mismas redes si tuvieran que abandonar el país, algo que no es descartable viendo cómo se degrada el poder adquisitivo. La capacidad de mover dinero separa a quienes migran porque eligen de quienes no tienen ni para el billete.
El negocio es imparable porque la oferta no fija precios con decretos, los ajusta la desesperación. Mientras la demanda no se aborde con alternativas reales, las tarifas seguirán subiendo y la respuesta oficial se quedará en comunicados. Quién está detrás es la pregunta que nadie en el poder quiere responder.