¡Es un pecado mortal! Voy a morir... La he […]. Y ahora qué hago? Siento una sensación indescriptible que me impide actuar. Ah ya se! Voy a decirle a un tío que como él hay montones, que ha sido insertado por Dios al igual que yo, en este mundo, que me he toca durante mi vida .... ¡TACHÁN! Problema solucionado. Ya no es mortal. Ahora ya cuando muera me voy de cabeza al cielo. Me pregunto una cosa... ¿Será que yo puedo hacer lo mismo? ¿Será que la patidifusez del ser humano la puedo aprovechar aún más a mi beneficio? ¿Será que puedo pedirles oro, plata y joyas, a cambio de prometerles que todos sus terribles pecados mortales serán perdonados? Suena buenísima la idea. UPS. Parece que alguien me la robó siglos atrás........... Vaya, yo pensaba que se me había ocurrido a mí y que era super original. Lástima!