Comprar un coche en Wallapop: cuando el filtro de carrocería es una lotería
La queja se repite cada semana en los foros de consumo: alguien busca un coche familiar y descubre que el 90% de los anuncios que le faltan la alarma son sedanes mal clasificados. No es un problema menor: si el vendedor no distingue entre una berlina y un familiar, ¿qué fiabilidad cabe esperar del estado mecánico que describe en el anuncio?
La plataforma incluye un filtro visual con un dibujo de cada carrocería. Al lado, el nombre. Pues ni así. La experiencia de compra se convierte en un ejercicio de paciencia y de relectura de anuncios que, en teoría, deberían estar bien etiquetados. Un Passat familiar anunciado como berlina no es un error inocuo: distorsiona la búsqueda, hace perder tiempo y, en el peor de los casos, lleva a visitar un coche que no responde a lo que se buscaba.
El 90% de los anuncios: la cifra que enfurece al comprador
La cifra se repite en la queja original: nueve de cada diez anuncios que deberían ser familiares aparecen clasificados como sedanes. Da igual que el filtro muestre el dibujo de una ranchera o familiar: el vendedor lo ignora o no lo entiende. Al reclamarle, la respuesta típica es un «no sé, no entiendo» que, lejos de arreglar nada, confirma que la clasificación se hace al azar.
Hay quien argumenta que es una app y que el usuario medio no tiene por qué saber diferenciar carrocerías. Pero el dibujo está ahí, explícito. Y la diferencia no es solo estética: un familiar tiene mayor capacidad de maletero y una zaga diferente, características que el comprador valora. Si quien vende no sabe lo que vende, el riesgo de una compra equivocada se multiplica.
Negocio o vertedero: dos formas de entender Wallapop
Más allá de la anécdota de las carrocerías, el debate destapa una tensión de fondo: hay quien usa la plataforma para dar una segunda vida a objetos que ya no necesita, y hay quien la usa como escaparate de un negocio con ánimo de lucro. El primero suele describir con honestidad; el segundo tiende a maquillar. En el caso de los coches, el engaño no se limita a la clasificación: también está el perfil falso con nombre de mujer para inspirar confianza, otro clásico que sale a relucir.
La consecuencia práctica es que el escepticismo se convierte en la postura por defecto. El comprador experimentado desconfía de las fotos con filtros, de las descripciones vagas y de los perfiles recién creados. Y con razón: si fallan en lo básico, ¿qué esperar de lo importante?
Qué se puede hacer mientras la plataforma no actúa
Mientras llega un filtro obligatorio verificado, la recomendación es desconfiar de los anuncios mal clasificados y exigir al vendedor fotos del maletero y de la ficha técnica. Si la respuesta es un «no sé», mejor pasar al siguiente anuncio. La paciencia es cara, pero comprar un coche a ciegas sale más caro.
La tendencia apunta a que el problema seguirá mientras las plataformas no tomen medidas: validación de carrocería mediante foto o sanción a los anuncios recurrentemente mal clasificados. Hasta entonces, el comprador seguirá jugando a la lotería con cada búsqueda. Que el filtro funcione algún día sería lo lógico. Pero no conviene esperarlo sentado.