El aburrimiento que cuesta caro: la escapada low cost a la Calderona
El 1 de junio, primer día del mes sin puentes hasta agosto, dispara la sensación de vacío existencial y, con ella, la cuenta de gastos en ocio. Sin embargo, hay quien demuestra que aburrirse no tiene por qué arruinar el presupuesto mensual.
Mientras la mayoría se deja arrastrar por la oferta comercial homogénea —terrazas sobrevaloradas, centros comerciales clónicos—, una alternativa emerge desde la Sierra Calderona, a un paso de Valencia. Una caldereta compartida y un paseo por la sierra cuestan menos que un café en cualquier capital de provincia. El truco está en salir del piloto automático, ese que convierte al ciudadano en un NPC sin capacidad de elección.
La paradoja del aburrimiento moderno es que, por mucho que se gaste, la insatisfacción no desaparece. Quizá la solución no sea gastar más, sino cambiar de escenario. Aunque eso requiera, precisamente, dejar de ser un NPC.
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