Del 20% al 100%: cuánto de la Agenda 2030 asume VOX en la práctica
En octubre de 2021, VOX subió a Santiago Abascal, José Antonio Ortega Lara, Javier Ortega Smith, el portugués André Ventura y la italiana Giorgia Meloni a un mismo escenario, el de la cumbre VIVA21, para presentar la «Agenda España». El mensaje era simple: existe un destino propio y el partido lo tiene escrito, frente a la Agenda 2030 que llega de la ONU. Tres años largos después, la pregunta sigue sin cerrarse y con una horquilla que da vértigo: hay quien cifra en un
20% lo que VOX comparte de esa agenda, hay quien sube al
30% y no falta quien firma directamente el
100%. Ninguna de esas cifras sale de una auditoría. Salen de la sospecha de que el papel aguanta mucho y el poder obliga más.
¿Qué porcentaje de la Agenda 2030 asume VOX? Las cifras que circulan
El
20% funciona como suelo: lo que ningún gobierno evita aunque quiera, entre compromisos adquiridos en Bruselas y reglamentos ya traspuestos. Sobre esa base, otra corriente sube al
30% y mete en el saco todo lo que no se toca ni se piensa tocar. Y el
100% no es un cálculo: es un juicio. Quien lo sostiene entiende que un partido que no revienta el marco —y que aspira a gobernar dentro de él— trabaja para el sistema, haga el ruido que haga.
Conviene separar lo medible de lo opinable. Medible: las estimaciones oscilan entre el 20% y el 100% sin que ninguna parta de una revisión de los objetivos de desarrollo sostenible punto por punto. Opinable: casi todo lo demás. Un
veinte o treinta por ciento suena prudente hasta que se recuerda que, en política presupuestaria, ese tercio de la agenda lo es casi todo si mueve el dinero.
El punto 56: vacunas obligatorias en un programa que se vende liberal
El punto 56 del programa de VOX propone suprimir en la sanidad pública las intervenciones ajenas a la salud —cambio de género y aborto, dice el texto— y establece que las
vacunas infantiles serán obligatorias y gratuitas. Es el ejemplo que mejor aguanta el microscopio: un partido que se presenta como adalid de la libertad individual firma la obligatoriedad de un tratamiento infantil.
La lectura más benévola añade contexto: la obligatoriedad no inventa nada, porque las vacunas del calendario infantil ya se administran en todas las comunidades sin ley que las imponga. El papel y la realidad, otra vez, en ligas distintas. La lectura dura responde que da igual: si el articulado no se cumple hoy, mañana es una herramienta esperando su ocasión.
Las Zonas de Bajas Emisiones que VOX votó a favor
Menos interpretable es lo que ocurre en los ayuntamientos. VOX votó a favor de las
Zonas de Bajas Emisiones en Burgos y Valladolid. La ZBE no es un experimento municipal: llega empujada por la normativa estatal y por los compromisos europeos de calidad del aire. Un partido que hace bandera contra la agenda climática y activa su herramienta más visible en dos capitales de provincia está mandando una señal difícil de colocar en el catálogo de la oposición frontal.
La defensa habitual: gobernar exige pragmatismo y lo que no se firma en Madrid se negocia sin ataduras. La réplica: el pragmatismo de hoy es el incumplimiento de mañana.
Lo que ningún partido puede tocar sin salir de la Unión Europea
Hay un tramo de la agenda que, en la lectura más dura, no se toca sin abandonar la UE: la moneda digital de banco central y el certificado digital, con las inoculaciones incorporadas. Con la deuda que arrastra el país, esa salida es una hipótesis de sobremesa, no un programa. Sobre esos dos puntos, el margen de un gobierno nacional es, en el mejor de los casos, de matiz.
De ahí el argumento que corta el nudo por lo sano: el problema no es qué porcentaje se acepta, sino impugnar el concepto en su conjunto. Aceptar el marco y luego discutir cifras es, en esa lectura, haber perdido antes de empezar.
Canarias despliega los ODS con el PP en el gobierno
Fuera del ruido parlamentario, la maquinaria sigue. El
Gobierno de Canarias, de CC y PP, ha creado un equipo para «aterrizar» los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 en la región. Es la noticia que no sale en portada y que explica mejor que un mitin cómo funciona esto: la agenda no se vota en abstracto, se despliega por consejerías, subvenciones y planes sectoriales.
En el sector primario se ve antes. Las propuestas de la Agenda España para agricultura y ganadería piden desmarcarse de los acuerdos internacionales que culpabilizan a los productos nacionales, incentivos para el retorno de empresas deslocalizadas y medidas frente a la importación descontrolada. El diagnóstico del campo —regulación excesiva, presión de las grandes superficies, precios por debajo de costes— no lo discute casi nadie. Las soluciones, sí.
Treinta años plantando árboles para acabar vendiéndolos a precio de derribo. Ese es el dato que descoloca. Mientras se dirime si un partido asume el 20% o el 100% de una agenda, hay quien se desprende de sus tierras sin saber quién las compra. A eso no le va a poner remedio ningún porcentaje.