El 30 de junio se acaba el IVA reducido de los carburantes: ¿subirá el precio de golpe?
El próximo 30 de junio finaliza la bonificación de 20 céntimos por litro que el Gobierno aplicó para contener el precio de la gasolina y el diésel. La medida, que redujo el IVA del 21% al 10% sobre los carburantes, ha mantenido los precios artificialmente bajos durante meses. Ahora, con su fin a la vista, el debate sobre el impacto real se intensifica.
Por un lado, hay quien sostiene que la desaparición del descuento no tendrá efectos significativos. El argumento: el mercado ya ha absorbido la subida del crudo y la gente se ha acostumbrado a pagar 1,80 €/litro de diésel. Además, los autónomos señalan que, al no variar la base imponible, el ahorro fiscal era mínimo. Se especula con que podrían aparecer nuevas ayudas o que simplemente nos acostumbraremos a vivir sin ellas.
En el lado contrario, los más escépticos pronostican un incremento brusco. Un 10% sobre los dos euros actuales equivale a 20 céntimos más por litro. Y no solo eso: coincidiendo con la operación salida del verano, las petroleras podrían añadir otros cinco céntimos, llevando el precio a máximos históricos. La historia muestra que los precios nunca bajan cuando desaparece un subsidio; al contrario, las empresas aprovechan para rascar.
El cálculo detallado, con la evolución del crudo y los márgenes de las estaciones de servicio, deja una conclusión incómoda: o el Gobierno prorroga la ayuda o el bolsillo del conductor pagará el pato. Pero a día de hoy, no hay confirmación oficial de que vaya a haber prórroga. El 30 de junio es la fecha clave y, salvo sorpresa, la gasolinera volverá a ser un lujo.