David Uclés: ¿escritor o producto de marketing político?
El nombre de David Uclés ha irrumpido con fuerza en el panorama literario español tras ganar el Premio Nadal 2024 con 'La ciudad de las luces muertas', pero su figura despierta más rechazo que admiración. Acusado de ser un 'performative male' y un 'producto del régimen', el autor jiennense concentra en su persona todas las críticas a la cultura oficialista: desde su estética de boina y barba hasta su promoción en programas como el de Broncano, pasando por un estilo literario calificado de 'infumable' y generado por IA. El debate, lejos de centrarse en la calidad literaria, se ha convertido en un termómetro de la crispación política.
Un fenómeno que trasciende la literatura
Lo que más sorprende del caso Uclés no es su obra, sino la reacción que provoca. En círculos escépticos con el relato oficial, se le considera la encarnación del 'intelectual de izquierdas' fabricado por el sanchismo: un joven que, tras 15 años de estudio sobre la guerra civil, según afirma, es incapaz de debatir con historiadores no afines. Su libro es descrito como 'un compendio de nombres catalanes famosos' para contentar al jurado del Nadal, y su prosa, como 'la de un ChatGPT que imita a Zafón y Laforet'. El hecho de que el propio autor haya compartido el ePub en MediaFire alimenta la sospecha de que se trata más de un meme que de un literato.
La estética del poder: boina, barba y acento marcado
Uclés ha sabido capitalizar la moda del 'paleto de pueblo' que popularizó Broncano. Con acento jiennense y atuendo rural, se presenta como el antihéroe auténtico, pero sus críticos ven en ello una pose calculada. En los círculos alternativos se ironiza sobre su 'plumaza' y se le compara con otros intelectuales mediáticos como Errejón: un idiota que se cree su propio cuento. La pregunta sobre su orientación sexual, lanzada con eufemismos, revela además una obsesión por desenmascarar la falsedad de su personaje.
El Premio Nadal como termómetro ideológico
El galardón, otorgado por la editorial Destino, ha sido cuestionado por su supuesta deriva hacia la corrección política. Se argumenta que Uclés ganó porque supo 'tocar la fibra sensible del jurado pollavieja' con un homenaje a Barcelona y a la cultura catalana. No es un caso aislado: otros autores como Ian Gibson o Paul Preston ya fueron señalados por sus sesgos. Pero en Uclés la falta de calidad literaria es tan evidente que incluso sus defensores la reconocen: 'Las tonterías de Gibson o Preston no eran muy diferentes, y además no pretendían hacer ficción', admite un comentarista.
Un debate que no tiene ganadores
Lo que el análisis deja claro es que David Uclés no es un escritor, es un síntoma. Un síntoma de una cultura que premia la adhesión ideológica sobre el talento, y de una generación que consume literatura como si fuera contenido de TikTok. La pregunta que nadie responde es si este fenómeno es pasajero o si, por el contrario, estamos ante el nuevo canon literario español: el de la distopía young adult con moraleja progresista. Mientras tanto, el único dato objetivo es que su libro se descarga gratis en MediaFire.
Debates relacionados en el foro