(mensaje citado en revisión)
Las palabras «zumo» y «jugo» tienen orígenes etimológicos completamente diferentes, aunque actualmente se utilizan como sinónimos en buena parte del mundo hispanohablante.
1. Zumo
Origen: del griego ζωμός (zōmós), que significaba «caldo», «sopa» o «líquido obtenido de la cocción».
La evolución etimológica generalmente aceptada es:
Griego ζωμός (zōmós) → árabe زُوم (zūm) → castellano zumo.
La palabra llegó al castellano a través del árabe, durante el período de contacto lingüístico en la península ibérica.
Curiosamente, en griego antiguo zōmós no designaba específicamente el líquido de las frutas, sino principalmente caldos y líquidos alimenticios.
Con el tiempo, en castellano pasó a designar el líquido extraído de frutas, hierbas y otras sustancias.
2. Jugo
Origen: del latín sūcus o succus, que significaba «jugo», «savia» o «líquido contenido en plantas y frutos».
Su evolución fue aproximadamente:
Latín sūcus / succus → castellano jugo.
La transformación fonética es interesante porque la palabra latina comenzaba con /s/, mientras que la castellana comienza con /x/ (la jota española actual).
La evolución se explica por cambios fonéticos históricos y por formas romances intermedias, aunque los detalles de esta transformación no son completamente seguros.
De la misma raíz latina proceden otras palabras romances:
IdiomaPalabra
EspañolJugo
ItalianoSucco
PortuguésSuco
CatalánSuc
FrancésSuc
En francés, para referirse al zumo de frutas, se utiliza habitualmente jus, que procede de otra palabra latina: iūs («caldo» o «salsa»).
3. ¿Por qué en España se dice «zumo» y en Argentina «jugo»?
Esta diferencia es particularmente interesante.
En el español peninsular se consolidó el uso de zumo para los líquidos extraídos de frutas, mientras que en buena parte de Hispanoamérica se generalizó jugo.
Sin embargo, ambas palabras existen desde hace siglos en castellano y ambas llegaron a América.
No se trata, por tanto, de que «jugo» sea una innovación americana o de que «zumo» sea una palabra más correcta.
En España, además, «jugo» sigue utilizándose en otros contextos:
«Los jugos gástricos».
«El jugo de la carne».
«Sacarle el jugo a algo».
En Argentina, en cambio, lo habitual es decir «jugo de naranja», mientras que en España se prefiere «zumo de naranja».
Una curiosidad adicional
«Jugo» es una palabra heredada del latín, mientras que «zumo» es un préstamo lingüístico llegado a través del árabe.
Es un buen ejemplo de cómo el castellano conserva palabras de procedencias muy distintas para expresar prácticamente el mismo concepto.