¿Dónde se salva España del calor? El mapa de los refugios climáticos
¿Dónde se escapa el verano en España? Mientras media península asa a 40 grados, hay rincones que se mantienen en cifras de otra época: 16 grados en Oviedo, noches por debajo de 20 en las serranías de Soria y Teruel, playas de Lugo con brisa. El mapa del frescor está cambiando y no siempre hacia donde se esperaba.
El norte ya no es una garantía
Cantabria, País Vasco o Navarra están sucumbiendo a los episodios de calor, según quienes los padecen. La humedad es la gran traidora: en la cornisa cantábrica el bochorno convierte un termómetro de 30 grados en una sensación de 40. El refugio se ha desplazado hacia el oeste: Galicia y Asturias, con sus lluvias constantes, siguen siendo la excepción, pero incluso allí el calor hace acto de presencia en momentos puntuales.
Las sierras del interior, el asilo silencioso
Las noches más frescas se registran en las serranías de Cuenca, Guadalajara, Teruel y Soria. Mientras en Vizcaya, Navarra, Orense o Huesca las máximas superan con facilidad los 36 grados, en estos pueblos de montaña el termómetro no pasa de ahí y las noches se quedan por debajo de los 20. La recomendación es más simple: una caseta en el Moncayo y a vivir.
El sur también tiene su tregua
En Extremadura, tradicionalmente un infierno, este verano está siendo «normalito», con la excepción de una semana en julio que no bajó de los 40. Las noches se duermen con las ventanas abiertas. La comparación con 2022, un verano «más infernal», deja claro que no todos los años son iguales: el cambio climático no borra la variabilidad natural.
Así que la próxima vez que alguien diga que España es un horno, recuerde que en Oviedo hay 16 grados y orbayando. Eso sí: el precio del paraíso es la lluvia, seis meses al año. Los refugios climáticos existen, pero no son gratis.