(mensaje citado en revisión)
Por citar uno, porque tengo al usuario en el ignore (a saber por qué, para lo poco que participo), pero me valdría cualquier mensaje de los escritos por esta persona.
Oiga, ¿usted se lee? Porque en las 3 ó 4 citas que he desbloqueado, para ver por qué la citaban tanto, no he hecho más que leerle barbaridades.
Mire, por mera lógica e incluso descarte, no se puede ir vendiendo determinadas teorías generalistas para las mujeres - que no comparto en absoluto - y luego aplicar a todos los hombres lo mismo.
Cada uno será de su padre y de su progenitora, siendo un compendio de lo sobrevenido y lo aprendido. Y, si me apura, también de lo elegido; aunque ésa es una ardua tarea cuando lo sobrevenido, de origen, está en contra, y uno se forja otro camino. Pero, bien, no es (del todo) el tema así que lo dejo un poco ahí.
Por responder más en concreto, ya que cito algo, perdone, pero si a una persona le ponen los cuernos o incluso se queda en el paso del indicio, ¿qué clase de lógica dice que tiene usted para saltar al punto de ponlos tú también? Lo hablas, lo dejas, sueltas, te recompones, ¿pero decir que como tengo tal indicio, que le den a todo y me acuesto con Zutano, Mengano y/o Trajano? ¿Y la dignidad propia? ¿Y los valores y consideraciones propias? ¿O, qué pasa, que si uno mata, se abre la veda, y nos matamos todos?
Es que, puestos a decir burradas, pues todo vale.
Yo no he puesto los cuernos en mi vida, y ya tengo unos pocos lustros a mis espaldas. ¿Me los han puesto? Sí, al menos una persona. Y más allá de lo que me pueda parecer a mí su argumentario y correlación entre indicio y acto posterior, y aún liándose la manta mental a la cabeza y hacer cualquier cosa, siguiendo como si nada, existe algo mucho mayor, muy por encima de todo eso, que es uno mismo.
De la misma manera que esas generalizaciones para ambos géneros no tienen fundamento porque dejan fuera muchas cuestiones y particularidades, el trabajo individual, que es lo que primeramente somos - individuos -, es el mayor acto de honestidad que uno puede ejercer.
¿Qué clase de persona seríamos cada uno de nosotros, ya no en el acto del engaño, sino en el del ocultamiento, para sí mismo, de sus propios actos, fallos, errores? Entienda que, en ese caso, no está sólo traicionando a su pareja, está traicionándose a sí misma, como ser humano. Está abriendo la veda a la hora más oscura, a su sombra más profunda.
Usted puede que considere que se puede mirar al espejo sin atisbo de duda ni remordimiento pero, créame, no de la misma manera que yo.
Y eso no significa que yo sea perfecta ni estoy aquí para venderle a nadie dogma alguno; yo misma he tenido mis momentos de debilidad - ojo, no teniendo pareja. La pareja la tenía la otra persona -, y he tenido que hacer ejercicios mentales, de aislamiento incluso, para que esa debilidad no cogiera fuerza, porque me conozco y sé que si me hubiera arrastrado, posteriormente me hubiera sentido yo misma horriblemente mal, ¡porque ya me sentía mal ante lo que podía estar sucediendo!
Pero, bueno, puede incluso que considere esta reflexión una tontería, a la vista de sus aportaciones, que me considere débil a mí, o demasiado compleja, o demasiado absurda. Descuide, no me pillaría por sorpresa, lo doy por hecho, así que lo dejo aquí no sin antes decirle una última cosa.
¿Sabe por qué tenía que citarle? Porque personas como usted, que venden yo no sé ya qué cosas, junto con otras, son parte artífices, parte colaboracionistas de que todo se termine yendo al santo malos, y de que, como aquí se puede leer, muchos hombres estén también hasta arriba, de vuelta de todo, y no quieran saber de mujeres en general, y de españolas en particular. Y a mí eso me fastidia, así de claro. Me fastidia porque tuve un padre maravilloso, me fastidia porque - aunque les entienda en general - provoca unas consecuencias que a mí también me salpican, me fastidia la tergiversación, me fastidia esa maldad para retorcer e invertir las causas-consecuencias, me fastidia ese engaño. Si no lo quiero para un tema, no lo quiero para otro. Y me fastidia ya el callarme, francamente.
Estoy hasta arriba, así de claro y dicho mal y pronto, de parecer o directamente vivir en una ginkana constante donde las relaciones interpersonales están terminando de convertirse poco menos que en el mismo belcebú. Que la vida no es/será Disney pero tampoco se puede estar así. Dios, qué manera de complicarlo todo.
Créame, me gustaría pensar que es troll y que he dedicado estos minutos con alguien que se está riendo de cómo ha colado su personaje antes que pensar que sus palabras son fruto de yo qué sé ya qué realidad.
Ale, que le vaya bien.
* Al resto, perdón por el tocho. :/